Cristóbal Montoso asegura que un futuro Gobierno presidido por Rajoy recuperaría la ley de déficit cero y traspasaría las políticas sociales a los ayuntamientos. Desde hace algo más de un año, la política económica de los países avanzados ha recuperado los postulados de la economía de la estabilidad, por la que se rigió la economía mundial desde la segunda crisis del petróleo. Todos los anuncios de los líderes de izquierda, sobre la vuelta al Keynesianismo, han resultado fallidos. El gasto desaforado del Estado resultó ser una política efímera, que sólo estuvo vigente desde los últimos meses de 2008 hasta principios de 2010. Ahora se impone el control de la deuda y la reducción del déficit, con el objetivo de equilibrar los presupuestos. El coordinador de la política económica del PP propugna una política que ya estuvo vigente con Aznar.
Transferir las políticas sociales a los ayuntamientos es lo mismo que quitársela a las comunidades autónomas. Según Montoro, están mejor en manos de la Administración más próxima. De este principio participan todos los partidos, aunque haya diferencias a la hora de llevarlo a la práctica. Los alcaldes aceptarán las nuevas competencias si están acompañadas del correspondiente paquete financiero. En el fondo, los alcaldes se llevarían una gran alegría, porque supone más poder y parte de la tarea ya corre actualmente a su cargo. La cuestión está en saber si es mejor que gestionen la política social los ayuntamientos o los gobiernos regionales. El componente principal de esa política es la Dependencia y me parece un riesgo disgregarla por los 8.115 ayuntamientos. En la actualidad ya hay enormes diferencias en la aplicación de la Dependencia entre las 17 comunidades autónomas. El Gobierno central no cumple con la cuota que le toca de financiación, así que si sus interlocutores son miles de municipios, los ciudadanos serán los grandes perdedores del frenesí descentralizador.
En Castrillón, el ex ministro de Hacienda se refirió a Álvarez-Cascos, al afirmar que con la marcha del PP y la posterior constitución de Foro Asturias, Cascos antepuso “sus intereses personales a los de España”. ¡Que fuerte! Puestos a hablar en esos términos la reflexión es otra: ¿No primó Rajoy sus intereses personales, por encima de los del PP, cuando decidió la candidatura asturiana?