El consejo de administración de la Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA) decide hoy quién será el nuevo director en funciones, tras la dimisión irrevocable de Juan José Guerenebarrena, que pasa a trabajar como responsable de antena y contenidos. La pasada semana se llegó a un acuerdo entre Foro y PSOE para que Antonio Virgili sustituya a Guerenebarrena. El que estaba de número uno pasa a trabajar de número dos, y el dos del escalafón será el nuevo número uno.
Los problemas de la RTPA no se van a resolver con una permuta de puestos entre dos responsables de la casa. El acuerdo es positivo, porque es la primera vez en esta legislatura que el principal partido de la oposición, el PSOE, está dispuesto a llegar a acuerdos con el Gobierno regional para resolver problemas concretos, sin refugiarse en prejuicios ideológicos que le son tan caros a los dirigentes socialistas. Constatado ese progreso, le toca al órgano de gobierno del ente público entrar en materia, porque la deriva económica de la RTPA no es sostenible. El problema no son los 11,3 millones de euros que recortó el Principado, sino la necesidad creciente de recursos del ente. En plena crisis económica no es posible incrementar anualmente la cobertura económica de las empresas públicas. Al contrario, toca gestionar con un presupuesto más reducido; hay que dar un servicio público de calidad, pero con menos dinero.
Con Cascos o sin Cascos, la RTPA está abocada al ajuste, a no ser que todos los partidos políticos sigan incurriendo en la incalificable actitud de recortar en servicios públicos esenciales y aumentar la cuantía de las transferencias al ente de comunicación. En el año 2010, el Gobierno de coalición de la izquierda recortó un 6,6% el presupuesto del Principado, afectando a todas las consejerías y servicios públicos. Sin embargo, la RTPA no sólo quedó exenta del recorte de gastos, sino que recibió una transferencia extraordinaria de siete millones de euros. Aún así, finalizó el ejercicio con un déficit de casi 800.000 euros, que fue cubierta con una facturación extraordinaria de publicidad y otra transferencia de recursos de más de medio millón de euros, realizada después de las elecciones autonómicas. Una actuación indefendible. Los anteriores responsables de la RTPA y los partidos que avalaron su gestión nunca reconocieron esta realidad.