En los últimos cuatro años el paro ha crecido en Asturias el 32% y el dinero destinado a las políticas activas de empleo (planes de empleo, formación) ha disminuido en el 40%. Cuando más arrecia la crisis económica, que en toda España tiene como rasgo diferencial el galopante aumento del paro, las administraciones retiran recursos para fomentar la actividad. Los asturianos manifiestan en las encuestas que su principal preocupación es el desempleo, y sus gobernantes hacen caso omiso y vacían de fondos las políticas que relanzan la actividad económica. Las prioridades de los votantes no son las de sus gobernantes.
Si los ciudadanos participaran en la elaboración de los presupuestos, cabe imaginar que engordarían las partidas dedicadas a la contratación de trabajadores, pero consejeros y diputados socialistas tienen otro criterio. Si se pide un mayor compromiso al Principado con el empleo, contesta que no pueden dedicar más recursos porque deben mantener la calidad de los servicios públicos, y cuando se ve que la demanda de los servicios públicos se canaliza con interminables listas de espera, responden que tienen que hacer frente al paro. Ni una cosa ni la otra. Los presupuestos se hacen en clave continuista, con las mismas prioridades que antes de la crisis económica, pero como hay menos recursos baja la asignación económica para todas las actividades.
Por deprimente que resulte toca constatar que la verdadera prioridad del Ejecutivo es el pago puntual de la nómina del personal. Se trabaja para mantener las actividades rutinarias, y si está en peligro el cumplimiento de esa prioridad se aplaza el gasto en políticas de inversión y empleo, aunque contribuya a mantener la atonía económica y el alto nivel de paro. Si el desempleo mejora ligeramente es porque no se podía caer más bajo, y por factores ajenos a la actuación de la Administración, como la marcha de los jóvenes al extranjero en pos de un puesto de trabajo y el desánimo del personal para apuntarse en las oficinas del Servicio Público de Empleo. Pueden mejorar las cifras, pero la realidad es tozuda. El Principado podría hacer muchas cosas, como bajar los impuestos, porque en un territorio empobrecido no tiene sentido que tengamos el tipo marginal más alto del IRPF de España, a no ser que los igualitarios (socialistas) estén interesados en deslocalizar rentas, patrimonios y negocios, objetivo que ya han empezado a lograr.