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Juan Neira

LARGO DE CAFE

SEDES, COMO TENNECO

Los trabajadores despedidos de Sedes regresan al trabajo, una vez readmitidos por la empresa. Imagino que entrarán en la oficina con gesto sonriente y los dedos en alto haciendo la “uve” de la victoria, como sus homólogos de Tenneco. Alegría en Gijón y en Oviedo. Hay una gran semejanza entre la peripecia de los empleados de la constructora del Principado y la de los obreros de la multinacional americana, ya que el final feliz de ambos procesos llega tras sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), en las que se argumenta que hubo mala fe por parte de los patronos al convertir en simulacro el obligado trámite de negociación con los sindicatos de los expedientes de regulación de empleo. Antes de empezar las reuniones, las empresas tenían predeterminados los despidos, sin contemplar ninguna alternativa. En el caso de Sedes es evidente que el crédito concedido por Cajastur para financiarse incluía como condición ineludible mandar a la calle a dos tercios de la plantilla. Que se comporte así una agresiva multinacional norteamericana, con la fama que tiene el Tío Sam, no digo que sea disculpable, pero es entendible; al menos, la mayor parte de la población piensa que los yanquis conquistaron el mundo con duras prácticas empresariales, respaldadas por unidades militares dispuestas a convertir el allanamiento de morada en defensa de la libertad. Ahora bien, que un Gobierno socialista haga uso de esos trucos para despedir a trabajadores, cuando predica a tres turnos la lucha contra el paro, es cuando menos chocante.

Al igual que los ejecutivos de Tenneco, los directivos del Principado han quedado desmoralizados tras la sentencia, y no barajan un plan alternativo. Primero sacaron una ley de sector público que propugnaba la venta de Sedes, respetando los puestos de trabajo. Ante la falta de ofertas, intentaron traspasar las acciones, con la empresa redimensionada y reducida la carga de personal. Los jueces anularon el intento. Y ahora, al Principado ya no le queda energía para sacar otro conejo de la chistera y hacer caja con la venta. Por cierto, otro hecho curioso es que unas acciones valoradas en los libros de contabilidad en 27 millones de euros, se hayan querido vender por menos de cinco. No se sabe para qué se hacen las normas. En la flamante ley de sector público del Principado se habla de vender las acciones de Sedes respetando los puestos de trabajo, y a la hora de la verdad se pretendían enajenar con un tercio de la plantilla y por menos del 20% del valor oficial.

Éxito de los trabajadores de Sedes y Tenneco, con su vuelta al trabajo, aunque a medio plazo no hay nada asegurado. El Principado seguirá financiando el déficit de la empresa, como hace con la Zalia, Sogepsa y tantos otros tinglados. Sólo saben copiar lo peor de los americanos.

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por JUAN NEIRA

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