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Juan Neira

LARGO DE CAFE

POCOS Y VIEJOS

En Zaragoza se han reunido los presidentes de las seis comunidades autónomas (Asturias, Aragón, La Rioja, Castilla y León, Galicia y Castilla-La Mancha) que tienen un problema agudo de despoblación. Del encuentro han salido dos propuestas, reclamar al Gobierno central que presente la estrategia nacional contra el declive demográfico (el Ejecutivo de Rajoy ya tenía avanzadas las medidas) y destinar una parte de los fondos de cohesión a hacer frente al problema del envejecimiento y la dispersión de la población en el territorio.

Las seis comunidades autónomas no son homogéneas por territorio ni por estructura económica. Hay tres regiones grandes, las dos Castillas y Aragón, una mediana, Galicia, y dos pequeñas, Asturias y La Rioja. El sector primario predomina en todas ellas, menos en Asturias que es marcadamente industrial. Mirando en detalle, el caso de La Rioja es el que resulta más difícil de entender porque recibe muchos inmigrantes y tiene una economía próspera. Pese a la heterogeneidad, el declive poblacional es común. Siempre se dice que la España pujante está en el área comprendida entre Madrid y las regiones mediterráneas, sin embargo, Aragón se encuentra en ese lugar, dispuesta a aprovecharse de las ventajas espaciales que le otorga estar en la ruta entre Madrid y Barcelona, pero la gente emigra y las hectáreas se despueblan.

Tiene razón Javier Fernández, el problema es complejo. Uno tiene la impresión de que los seis presidentes autonómicos pican a la puerta del Gobierno central para que ponga dinero. En concreto para que cofinancie el gasto de las familias generado por los hijos. La ayuda del Gobierno –pongamos 600 euros al mes– estimularía la natalidad. Así se hace en países avanzados que no tienen un problema demográfico tan acusado como el nuestro. Está muy bien recurrir al Gobierno central para que aporte recursos, pero a Dios rogando y con el mazo dando: no entiendo cómo el plan demográfico del Principado, tan extenso y con tanto presupuesto, no contempla las ayudas directas a la natalidad. Pensar que los gobiernos regionales ponen la literatura y el Gobierno central aporta la pasta es un cálculo ilusorio. Habrá que negociar con el Gobierno las líneas de actuación. Mejor llama Javier Lambán a Pedro Sánchez para explicarle la urgencia del problema, no vaya a ser que si la comunicación se hace desde el Principado nos encontremos con que Pedro Sánchez tiene problemas de agenda por primera vez en su mandato.

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por JUAN NEIRA

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