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Juan Neira

LARGO DE CAFE

POLÍTICA Y CIFRAS

Los presupuestos de 2019 tiene dos vertientes, la primera, puramente política, relacionada con el juego de alianzas y oposiciones de los grupos parlamentarios en torno a las cuentas, y la segunda centrada en la mercancía que se oculta tras las cifras del presupuesto. La primera tiene algo de comedia de enredo, porque cierra de forma sorprendente un mandato más rico en gestos y absurdas controversias que en gestión eficaz de los recursos tributarios y en aprobación de leyes, mientras que la segunda es, a la postre, más importante, ya que los presupuestos asturianos para 2019, de puro continuistas, trascienden la forma de administrar los recursos de un gobierno concreto.

Cuando se entraba en lo que con jerga futbolística podríamos llamar «los minutos de la basura» del mandato, uno de los seis grupos parlamentarios cambió de bando para apoyar lo que hasta ahora había criticado. En política es muy usual los golpes de timón, pero a seis meses de las elecciones los cambios de ubicación penalizan en las urnas.

Podemos es un partido muy joven, bisoño en las instituciones, y con escasa capacidad de encaje ante las aceradas críticas de los rivales. Justo las dos carencias o defectos que no tiene el PSOE, experto en la política institucional y con piel de cocodrilo ante las diatribas de los rivales, los medios y la sociedad. Desde el pasado lunes, la cúpula socialista disfruta de la semana más feliz desde que ganaron el congreso de la FSA. El asunto hay que verlos en un contexto más amplio, introduciendo la veleta de Pablo Iglesias en el análisis, porque la falta de madurez y los errores de estrategia no son cuestiones privativas de los círculos asturianos. Tarea para el fin de semana.

El pacto del presupuesto es un acuerdo sobre el gasto corriente, ya que los presupuestos de la región cada vez están más centrados en el gasto fungible. Bajo la pompa del gasto social y la exquisita sensibilidad de la izquierda con las personas desfavorecidas se esconde un aumento del gasto de personal que favorece al sector de asalariados más protegidos de la región. El discurso de los recortes se desvanece ante la realidad de los números: el Principado tiene 1.175 funcionarios más que al empezar la legislatura, elevando la factura de personal en 194 millones de euros. Entre la deuda, los 330 millones en gastos de Sogepsa y la Zalia (carecen de ingresos), y el incremento de la minuta de personal (194 millones), tenemos un modelo insostenible que alguien deberá cuestionar.

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por JUAN NEIRA

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