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Juan Neira

LARGO DE CAFE

EXTRAÑOS CONSENSOS

Por fin conocimos esta semana la medida del retroceso económico sufrido en 2020. El PIB cayó el 11%. Un descenso sin precedentes causado por la pandemia y las medidas que se tomaron para combatirla. Un desastre sin paliativos.

Mientras tanto, la élite política asturiana sigue enredada en planteamientos absurdos. Vamos a verlo a través de la agenda de la semana: fondo de rescate, Alianza por la Industria y Duro Felguera.

En un contexto de pérdida generalizada de recursos, las energías parlamentarias se concentraron en delimitar muy bien qué negocios tienen derecho a cobrar del fondo de rescate del Principado.

Rescate

Tras largas deliberaciones dividieron los negocios en tres categorías: obligados a cerrar, perjudicados por restricciones severas, y afectados, en alguna medida, por la crisis. Dentro de cada categoría se distinguía por tipo de actividad, número de locales y número de trabajadores.

Aprobado ese prolijo reglamento resultó que hay 27.000 empresas con derecho a cobrar del fondo de rescate. La cantidad liberada por el Principado fue de 80 millones de euros, así que de tanto inflar la nómina de perjudicados resulta que a cada uno le corresponderá, de media, 2.962 euros en el primer semestre. Luego, todo dependerá de la evolución de la pandemia y las medidas que haya que tomar ¿Recibir tan módica cantidad evita algún cierre de negocio?

Un resultado final tan lamentable solo se explica por las ganas de hacer electoralismo barato sumando negocios a la lista por el simple hecho de haber facturado menos que el año pasado.

Estoy seguro de que la discusión parlamentaria se retomará solicitando una mayor dotación de recursos para el fondo de rescate, y a partir de ese momento se ampliará nuevamente la nómina de agraviados. Y vuelta a repartir gratificaciones.

Llegamos por fin al remedio que tiene nuestra clase política ante el hundimiento de la economía: ‘manguerazo’ de subvenciones. El resto les importa muy poco. Es lo mismo que sucedió tras la crisis de 2008, nuestros dirigentes dejaron de preocuparse por el empleo y concentraron su atención en el salario social.

Industria

Vamos con la Alianza por la Industria, ese frente político y social (con la Universidad de Oviedo incluida) en defensa de la industria regional, que reivindica ante el Gobierno central la puesta en práctica de las mismas medidas que el Principado exigía al Ministerio de Industria cuando se elaboraba el estatuto para las industrias electrointensivas.

Parten de la peregrina idea de que el Gobierno de Sánchez, que se mostró refractario ante las necesidades del sector industrial asturiano, cambie de parecer porque el documento lo firmen los partidos de la oposición, los agentes sociales y económicos, las cámaras de comercio, la Federación Asturiana de Concejos y el ‘alma mater’.

Las «mesas» temáticas son pertinentes cuando se sientan en ella interlocutores con intereses contrapuestos. En este caso, tendría sentido si en el debate participara el Ministerio de Industria. Pero juntarse para dar a conocer argumentos que ya esgrimió, hasta la saciedad, el Principado no pasa de ser un intento retórico.

Quizás quede un resquicio para cambiar la suerte de la industria asturiana, pero no será con esos métodos. Al menos, en otras épocas, los sindicatos sabían cómo hacerlo.

No puedo estar más de acuerdo con las manifestaciones del diputado del PP, Álvaro Queipo, al extrañarse de que el resto de partidos no se hayan sumado a la impugnación parlamentaria del estatuto para las electrointensivas que presentó el PP ante el Gobierno central.

¿Cómo se va a creer a los partidos participantes en la Alianza por la Industria si no se atreven a rechazar en la Cámara el estatuto de marras?

Duro Felguera

Veamos el tercer consenso: Duro Felguera. Todos los grupos de la Junta General del Principado están a favor de que el Principado entre en su accionariado.

No recuerdo que en la etapa democrática el Principado haya comprado un paquete de acciones significativo de una industria de verdad, de grandes dimensiones, hasta el punto de que en unión con la Sepi (Estado) se pueda hacer con el 40% del capital.

La operación sigue en el aire porque hace falta que la banca acreedora rebaje sus pretensiones y aparezca un mirlo blanco de socio industrial.

No obstante, llama la atención sobre el consenso político que merece Duro Felguera y el hecho de que nunca se haya insinuado una medida de ese tenor para tantas industrias que por falta de ayudas se fueron a pique.

¿Por qué tanta unanimidad del Parlamento asturiano en torno a Duro Felguera, mientras se le da la espalda a Alu Ibérica (Alcoa)? Una reflexión que tiene el agravante, en el caso de la aluminera avilesina, de tener compromisos adquiridos con ella por el Ministerio de Industria y el Principado. Si las administraciones se mantienen impasibles, en el verano se cerrarán para siempre las plantas de Alcoa.

¿Cree nuestra clase política que los bienes de equipo son de interés estratégico y la producción de aluminio primario es prescindible?

Como China produce 36 millones de toneladas de aluminio y nosotros producíamos 350.000, en un par de años nos venderán el aluminio a precio de PCR cuando queramos construir casas, vagones, tubos, recipientes, automóviles. Para entonces se habrá agotado el fondo de rescate.

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por JUAN NEIRA

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