Tras la reunión del Consejo de Gobierno del Principado, la portavoz, Melania Álvarez, ha manifestado que no les han convencido las explicaciones dadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez sobre las inversiones que han quedado sin desarrollar el pasado año. La Intervención General de la Administración del Estado revisó la ejecución del presupuesto de 2021 y comprobó que en el caso asturiano sólo se habían llevado a cabo el 40,51% de las inversiones comprometidas. Solo en Cataluña hubo un menor cumplimiento de las actuaciones. Tras los contactos del Principado con el Gobierno en demanda de explicaciones el consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejandro Calvo, solicitó al Ministerio de Transportes la creación de una comisión de seguimiento con un calendario de reuniones para controlar el evolución de las principales infraestructuras pendientes, como la variante de Pajares, la red de cercanías ferroviarias o la autovía de Oviedo a La Espina. El Principado quiere asegurar que los incumplimientos presupuestarios de pasado año no alterarán los plazos establecidos para acabar las obras.
El asunto es importante, máxime cuando queda un año para las elecciones autonómicas. En Asturias siempre hubo una sensibilidad especial con las infraestructuras de transporte, debido al déficit histórico que dio paso al mito de la Asturias incomunicada. Sobre este asunto se podrían decir muchas cosas, empezando porque ahora la situación es muy distinta a la de hace veinte años. El mallado de autovías en el área central de la región lo acredita.
Me interesa destacar una característica que no se da en otras regiones: la coincidencia ideológica entre los gobiernos de España y Asturias no nos dio especiales réditos. Cuando ambos resultaron antagónicos la sequía de inversiones fue la norma, pero eso ocurre en casi todos los territorios. Sin embargo, la coincidencia de siglas creó menos sinergias de las que se podían prever. Esta anomalía fue posible porque los gobiernos asturianos asumieron las razones o prioridades del Estado. La excepción se produce ahora, cuando se pide a la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, un control compartido de las actuaciones para evitar más retrasos. Protestar públicamente y en el Parlamento de la actuación del Ejecutivo es una novedad. Ningún gobierno asturiano, ni el actual ni los anteriores, se había enfrentado con los ministros de su propio partido. El paripé de la Alianza por las Infraestructuras llega a su fin.