Rueda de prensa de Sofía Castañón y Rafael Palacios, la dupla que está al frente de la organización asturiana de Podemos. Reinician el curso político sin aportar una novedad. Todo lo que dijeron es una reiteración de lo que ya contaron en múltiples ocasiones, con el agravante de que sus formulaciones son tan endebles que no resisten la mínima crítica. Vamos a comprobarlo.
Castañón propone que los próximos presupuestos del Principado incorporen medidas fiscales (subida de impuestos o creación de nuevos tributos) en beneficio de la mayoría social, «para que contribuya más quien más tiene». Esta señora no se enteró de que en la actualidad los que más tienen pagan muchísimo más que el resto, como es lógico. Hay 11.907 contribuyentes que declaran ingresos superiores a los 601.000 euros al año. De media transfieren a Hacienda 567.763 euros. Y así año tras año. ¿Una cantidad ínfima, verdad? Por encima de 150.000 euros, hay 118.602 contribuyentes que aportan el 18% de todos los ingresos de Hacienda. Casi nada. El 40% de los ingresos de Hacienda provienen de la gente que gana más de 60.000 euros. ¿Cómo se puede llevar siete años en el Congreso y pedir «que contribuya más quien más tiene», como si ocurriera lo contrario?
Castañón propone seguir la senda del Gobierno de Madrid, implantando un impuesto a las eléctricas y otro a la banca. Dice que «hay margen», pero no lo explica. Ambos impuestos los vamos a pagar todos los españoles. Cuando se tiene una clientela cautiva en manos de unos pocos oferentes, el resultado es que estos pueden trasladar sus costes (el impuesto no deja de ser un coste) al precio de los servicios. No se puede hacer nada por evitarlo. Cuando Sánchez implementó esas exacciones sabía que no tenían una trascendencia recaudatoria, pero constituían una munición eficaz para la batalla ideológica. Como en todos los duelos de artillería quien sufre es la infantería: los anónimos contribuyentes y consumidores.
Palacios dibujó dos políticas entre las que tendrá que elegir Adrián Barbón cuando diseñe el proyecto presupuestario, «recortando o apostando por lo público y blindando los derechos». Qué palabras más huecas ¿En qué va a recortar Barbón si cada año crece el dinero destinado a la sanidad, la educación y los servicios sociales? Ningún presidente del Principado recortó nada. Al contrario, todos se endeudaron más de lo prudente y por eso pagamos tantos intereses. ¿Apuesta por lo público? ¿Quiere más dosis? No lo puedo creer.