La Alianza de las Infraestructuras es un foro que creó el Gobierno de Javier Fernández hace cinco años, en el que se integraron los partidos parlamentarios, centrales sindicales, patronal y colectivos sociales varios. El objetivo de la plataforma es hacer lo que habitualmente hacen los gobiernos, pero con el respaldo de grupos heterogéneos, ajenos al Ejecutivo. Para comprobarlo basta con leer su deseo fundacional, «identificar aquellas infraestructuras del Estado que están sin ejecutar y sobre las que existe un alto grado de consenso sobre su necesidad estratégica para Asturias». Eso es lo que hacen los gobiernos de Castilla y León, Murcia, Cataluña o Extremadura, sin necesidad de montar tinglados. El consenso se busca en el Parlamento, en caso de que sea necesario. Para el Ministerio de Transportes el interlocutor es el Principado, de modo que el respaldo de la Alianza de las Infraestructuras no le va a impresionar. Repito, si se quiere tener un aval que sea homologable en el campo de las relaciones institucionales, mejor llevar cualquier propuesta sobre infraestructuras a la Junta General del Principado.
A lo largo de toda la etapa autonómica el gran tema de debate en Asturias fueron las infraestructuras de transporte. Aunque las auténticas competencias del Principado versan sobre la sanidad, la educación o los servicios sociales, la cuestión más debatida en las instituciones y la calle fueron las infraestructuras. Cuando la región se vino abajo por la segunda crisis del petróleo, el discurso oficial decía que Asturias ganaría la modernidad con las autovías y la variante de Pajares. Las demandas no dejaban de ser un eco de la brillante etapa de la Ilustración. Con el paso de los años y la llegada de los fondos europeos las obras se fueron ejecutando y el estado de las infraestructuras asturianas no tiene nada que ver con el de hace treinta años, aunque siempre fuimos por detrás de otras regiones. A estas alturas la cuestión más lacerante es la de la variante de Pajares que está pendiente de ultimar, cuando las primeras expropiaciones de terrenos se realizaron hace cuarenta y dos años.
La Alianza de las Infraestructuras se reunió siete veces en cinco años, lo que da una idea de la vitalidad de esta plataforma. Inicialmente identificaron 26 objetivos y se cumplieron siete. Otros cinco están parcialmente realizados. No consta que la Alianza de las Infraestructuras haya jugado ningún papel en las obras ejecutadas por el Ministerio de Transporte.