Ceremonia parlamentaria de gala, con los portavoces centrados en chequear la región. Teresa Mallada fue la primera en responder al discurso del presidente del Principado.
Pese a toda la tensión política que hay en torno a la presidenta del PP, compareció ante la Cámara más serena que en otras ocasiones. Tenía una estrategia acertada y eso da seguridad.
En la primera intervención hizo un recorrido por todos los capítulos del debate (empleo, economía, impuestos, industria, medio rural, turismo, cultura, etc.). En la réplica, Barbón le dijo que su primera intervención había sido un calco de la del año anterior. Es rigurosamente cierto, pero como el presidente había hecho una descripción de la realidad asturiana en clave de cielo azul y ausencia de nubarrones, era preciso que la oposición introdujera un contrapunto.
La presidenta del PP recordó que Asturias es la región donde menos creció el PIB en los últimos veinte años. También señaló que estamos a la cabeza de la presión fiscal entre las autonomías.
Tratar muchas cuestiones obliga a exposiciones esquemáticas. Por ejemplo, en educación. Ni un portavoz de la oposición hizo un análisis del cambio radical que supone la implantación de la LOMLOE, con la mitad de los currículos confeccionados por el Principado.
Tras unas primeras palabras protocolarias, Adrián Barbón pasó al ataque. La ventaja de gobernar es que toda la Administración está detrás suministrando datos, retorciendo estadísticas, mostrando comparaciones ventajosas. En seguida dejó claro que en Asturias hay más gente trabajando y menos en paro; llegan más empresas de las que se marchan y el saldo migratorio es positivo. Hasta entre los jóvenes son más los que vienen que los que se van: trece arriba.
No es necesario decir que también el presidente llevaba una estrategia en mente que desarrolló con todos los portavoces: obligarlos a posicionarse sobre los anuncios de las ayudas a la natalidad y a los niños menores de tres años, haciendo ver que sin presupuesto el dinero se esfuma. Mallada estuvo hábil y dijo que «habrá que analizar si las medidas son eficaces o si son necesarias otras».
El plan
En la segunda intervención, la dirigente del PP centró la crítica en la burocracia, la baja ejecución presupuestaria y las leyes que se anuncian pero no se aprueban. Primera intervención, descripción negativa de la región. Segunda intervención, pruebas de la ineficacia del Gobierno. Ese era el plan.
En la dúplica, Barbón empezó por sacar a relucir a Murcia para compararla con Asturias. Pensé que estaba noqueado, pero no. Recordó cómo los 100 millones destinados a colectivos afectados por los cierres de la pandemia se convirtieron, al final, en 109 millones gastados por el Principado. En cuanto a la baja ejecución presupuestaria, explicó que todas las partidas quedaron alteradas al trasvasar recursos a la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc. En total 550 millones entre 2020 y 2021.
En los duelos parlamentarios la última palabra la tienen los gobiernos. Ahí Adrián Barbón se pasó de frenada y sacó una fotocopia de un viceconsejero del Gobierno de Sergio Marqués (años 1997 o 1998), que había dicho no sé qué sobre los hospitales que sobraban en Asturias o algo por el estilo. Si todo lo que hay que reprochar al PP sobre la sanidad es eso, ya pueden dormir tranquilos.
Susana Fernández, portavoz de Ciudadanos, sorprendió con tres minutos iniciales sobre la difunta Isabel II y la economía del Reino Unido. Luego, otros cinco comparando los temas de la agenda asturiana en el año 1997 y los actuales. Son los mismos. Es conocido que este grupo externaliza algunos trabajos y el ‘negro’ de turno debió de sentirse original.
Luego, los asuntos preferidos por el grupo naranja: juventud, deducciones fiscales, exceso de burocracia, desierto demográfico y reivindicación del empresariado. Un lema recorrió toda la intervención: Asturias tiene que dejar de ser dependiente para ser autosuficiente.
Adrián Barbón trató como suele a la portavoz de un grupo que pacta presupuestos con el Gobierno. Con una mano discrepa y con la otra le lanza un salvavidas.
Contradicciones
El presidente hizo una reflexión interesante sobre la Asturias subsidiada, al hacer ver que hace cuarenta años la región minera y fabril estaba mucho más subvencionada que ahora, porque el 80% de las industrias públicas estaban quebradas. En efecto, los agujeros en la cuenta de explotación se remediaban con los Presupuestos Generales del Estado.
Al final de réplicas y dúplicas, Barbón llevó a la portavoz al terreno resbaladizo de las contradicciones y, tras tanto criticar la burocracia y la dieta fiscal, acabó diciendo que ella no pedía bajada de impuestos ni reducir funcionarios. Quedé patidifuso.
Como el tiempo para realizar las intervenciones es amplio, Susana Fernández tuvo que recurrir a leer una viñeta de humor. Qué bonito.
Mañana analizaremos lo que dijeron los grupos minoritarios. Si tengo que servirme de una metáfora deportiva, diré que hubo más rugby que ballet. De momento quedémonos con dos novedades que deja el debate: el tono y la burocracia. En todas las intervenciones se analizó el ‘tono’ del portavoz. Entendiendo por tono la escala que va de la placidez a la ira.
La burocracia está de moda. Gobierno y oposición se disputan la autoría de la expresión, ‘guerra a la burocracia’. Todavía no se enteraron de dónde les llegó la inspiración.