En el debate sobre el estado de la región, Adrián Barbón comunicó una operación del Principado con edificios públicos que tiene como fin juntar todas las sedes judiciales de Oviedo en los terrenos de Llamaquique, y recuperar tres inmuebles de la antigua ciudad sanitaria (Maternidad, Consultas Externas y Silicosis) para integrarlos en el Campus de El Cristo. En esos tres edificios se impartirán las enseñanzas de Ciencias, Formación del Profesorado e Ingeniería Informática. Cuando escuché el anuncio del presidente del Principado pensé que no será sencillo, ni barato, convertir los antiguos equipamientos sanitarios en facultades y escuelas universitarias. Está por ver la versatilidad de estos inmuebles, pero no dudo de que con tiempo y dinero se podrán adaptar, aunque nunca será lo mismo que diseñar edificios nuevos pensando en el destino académico.
El anuncio del presidente ha reabierto las hostilidades entre la Universidad y el Ayuntamiento de Oviedo. El rector calificó de «inadmisible chantaje» la intención del alcalde de condicionar toda la operación a mantener los estudios de Ingeniería de Minas en Oviedo. Posteriormente, Canteli ha precisado que está a favor de reunificar las sedes judiciales y de ampliar el Campus de El Cristo con los antiguos equipamientos sanitarios de Buenavista, pero exige que los estudios de Ingeniería de Minas se mantengan en su sede tradicional, aunque la tengan que compartir, provisionalmente, con Formación del Profesorado.
El plan del Principado, si es bueno para Oviedo, la Universidad y la Justicia, debe llevarse a cabo. Ahora bien, hay que hablar con sinceridad y reconocer que el traslado de Minas a Mieres, planteado como algo forzado por la necesidad de llevar los estudios de Ciencias a la sede de la Escuela de Minas, ha quedado sin efecto. Hasta ahora la hoja de ruta universitaria era: Minas se va a Mieres y en su edificio se instala Ciencias. Con el plan de Barbón, Ciencias y Formación del Profesorado se trasladan al Campus de El Cristo. El motivo para sacar a los futuros ingenieros de su sede de toda la vida se desvanece. Decir ahora que el traslado de Minas se debe «a razones académicas» es cambiar de argumento. No era por razones académicas, sino por razones de espacio. Lo hemos leído y oído cien veces. Todos los pasos dados por los responsables de la Universidad de Oviedo son legales y entran dentro de sus competencias, así que son muy libres de no desandar el camino, pero deben reconocer que lo podían haber hecho mejor.