Tras el debate sobre el estado de la región la atención se centra en las negociaciones presupuestarias que empezarán el día 26. Ahora todo el mundo cayó en la cuenta de que al Principado le sobran socios para aprobar las cuentas, de tal manera que en vez de solicitar su apoyo, podrá organizar un ‘casting’ para eliminar a aquellos diputados que hacen propuestas irreales, una especie que abunda. Nunca entendí los pronósticos lúgubres de Adrián Barbón, al inicio del verano, sobre la dificultad de aprobar un presupuesto para el último curso del mandato. Como no explicó el origen de sus preocupaciones, vamos a creer que fue un episodio puntual de pesimismo, raro en una persona como él que ve siempre la botella medio llena.
Hay grupos parlamentarios tan endebles, o diputados tan faltos de capacidad política, que solo si aprueban las cuentas, previa negociación de algunas enmiendas con el Gobierno, pueden justificar su trabajo a lo largo del curso parlamentario. En caso contrario su protagonismo se reduce a cero. Creo que Adrián Barbón tiene cinco grupos para escoger. Si partimos de la lógica entente con IU que, salvo excepciones, es la pauta de relación entre las dos fuerzas de izquierda durante toda la etapa autonómica, todo lo que necesita el presidente es un escaño. Cuatro grupos de distinto tamaño pueden completar la mayoría. Excluyo a Vox y al PP. El primero porque no tiene relaciones con el PSOE y el segundo porque no hay antecedentes de acuerdo, salvo cuando Cherines respaldaba las cuentas de Javier Fernández por orden de Mariano. Rajoy, Ana Pastor y compañía hablaban maravillas de Fernández.
Lo de los presupuestos es como pintar la casa. Procede, es necesario, supone una mejora, produce alegría, pero se convierte en una operación inútil si hay grietas en la pared. Y a eso voy. ¿Qué es hoy día negociar los presupuestos con la oposición? ¿Con qué oposición? ¿Con Ciudadanos que ya perdió cuatro diputados de los cinco con que empezó el mandato? ¿El porvenir de Asturias pasa por lo que diga un grupo tan extraviado que tiene un ojo puesto en aprobar los presupuestos de Barbón y el otro en descabalgar a Arrimadas? Ellos mismos dicen que no saben si van a ser «naranjas, rojos o azules». ¿Qué decir de Podemos? El otro día se enfadaba Rafael Palacios porque Barbón insinuaba que Ripa pensaba distinto y ahora se confirma que lo han inhabilitado por «faltas muy graves». ¿Con partidos así se asegura el futuro de Asturias? Seamos serios, antes de pintar hay que apuntalar las vigas.