El diputado del PP Álvaro Queipo preguntó en la Junta General del Principado al Gobierno por los fondos europeos destinados al ferrocarril, por las mejoras en las infraestructuras y la conexión de los dos puertos del Estado que hay en Asturias: El Musel y el puerto de Avilés. El asunto está de actualidad al haber quedado marginado el corredor del Atlántico de las llamadas autopistas ferroviarias. No hace falta recordar que nuestra región está inserta en el corredor del Atlántico. Convertir líneas de tren en autopistas pasa por preparar vías, estaciones, túneles, puentes, etc, para que en los vagones se puedan cargar tráiler, dentro de la estrategia de desplazar mercancías de la carretera al ferrocarril para disminuir el impacto del transporte en el cambio climático. El Gobierno dejó fuera del invento al noroeste, al considerar que todo el resto del mapa va por delante. Ahí está el potente corredor que va de Algeciras a Zaragoza, uniendo el principal puerto y la mayor zona logística. Tienen como objetivo transportar en su autopista el 20% de la carga que va actualmente por carretera. Una vez llegado a Zaragoza, cuentan con dos enlaces, uno con Guipúzcoa y otro con Gerona. Y qué decir del corredor del Mediterráneo (Algeciras, Málaga, Almería Murcia, Valencia, Barcelona, Figueras), una ruta por la que viaja el 55% del PIB y el 60% de las exportaciones con vías de ancho internacional. El primer ensayo de sustitución de vías de ancho ibérico por ancho internacional, sin recurrir al tercer carril (la clase política asturiana dice ‘tercer hilo’, que es un poco más cursi). En la variante de Pajares la dirigencia asturiana hizo lo contrario, frenar el ancho internacional para recuperar como primera opción el ancho ibérico y el ancho mixto.
Alejandro Calvo (consejero de Cohesión Territorial) cree que la entrada en funcionamiento de la variante de Pajares evitará la marginación de Asturias, unido a la negociación de la Autoridad Portuaria de Gijón para acelerar la conexión ferroviaria. También habló del papel fundamental que debe jugar la iniciativa privada en este asunto. El consejero se movió en el terreno de las intenciones, las expectativas, pero no se puede comparar la situación del corredor Atlántico con los otros que ya cuentan con financiación para desarrollar las autopistas ferroviarias. El Principado sigue confiando en la Alianza por las Infraestructuras para influir en el Gobierno. Ni la situación es buena ni la estrategia es la adecuada.