Reunión del PSOE e IU, en Navia, como anticipo de la negociación presupuestaria que empezará el día 26. La izquierda es muy amante de los simbolismos; se desplazaron a Navia porque gobiernan en coalición en el Ayuntamiento. También podían haber ido a Gijón, pero no es muy conveniente, con una alcaldesa que no se va a presentar a la reelección y unas primarias en el PSOE que polarizan la atención de todo el socialismo regional. Además, en Gijón el equipo de gobierno municipal guarda una proporción de once a uno entre el número de concejales de ambos grupos, mientras que en Navia el PSOE sólo triplica los ediles de IU. De la reunión salió un mensaje de estabilidad. Ni Adrián Barbón ni Ángela Vallina quisieron hablar de diferencias. La relación de ambos partidos es muy buena desde hace décadas.
Hay un elemento fundamental para que así sea: la descompensación de fuerzas. Desde que IU perdió representación parlamentaria, a finales del pasado siglo, las relaciones se volvieron más pacíficas. Las mayores fricciones ocurrieron en la época de Julio Anguita, cuando IU llegó a tener 21 escaños en el Congreso de los Diputados, mientras que en Asturias contaban con seis diputados. Como es bien conocido, el primer gobierno de la derecha en Asturias ocurrió en tiempos de Anguita, que aplicó en nuestra región su teoría de las ‘dos orillas’ (al PSOE y el PP los situaba en la misma), negándose a investir al candidato socialista y dando paso al Ejecutivo de Sergio Marqués. Cuando IU abandonó toda esperanza de disputarle la hegemonía de la izquierda al PSOE, las relaciones ganaron en cordialidad. Si Podemos se mantiene otros diez o quince años como partido parlamentario le ocurrirá lo mismo que a IU. La vehemencia con que su portavoz, Rafael Palacios, decía en la Junta que no se iban a levantar de la negociación del presupuesto ni iban a presentar líneas rojas, es un anticipo del futuro. En cuanto se reduce sensiblemente la cuota parlamentaria, el estilo retador da paso a la política de la supervivencia. Llegados a ese punto, la dirigencia del PSOE es muy generosa.
En la actual legislatura, las mayores diferencias entre el PSOE e IU tuvieron que ver con la crisis industrial, un asunto medular para IU. Se empeñaron en que la culpa era del consejero de Industria, como si estuviese en sus manos salvar Alcoa. No llegó la sangre al río. Sin embargo, IU siempre tuvo la habilidad de no hacer caballo de batalla de la subida de impuestos. Mantener la coalición es el primer bien a defender.