El déficit de plazas para cursar los estudios de Medicina parece que se va a abordar, aunque sea tímidamente, tras haber negado el Principado la existencia del problema y, posteriormente, dar por imposible la solución. El consejero de Salud, Pablo Fernández, afirmó en la Junta General del Principado que está en estudio la ampliación de las plazas. El dato novedoso es la intención del Gobierno central de aportar 50 millones de euros para que las universidades públicas oferten más plazas. Como en España hay 50 universidades integradas en la estructura autonómica podría tocarle alrededor de un millón a la Universidad de Oviedo. Soy consciente de que el tamaño de cada universidad cuenta, así que puede ser muy diferente la subvención que reciban del Estado, pero como referencia inicial démosla por válida. Un millón significa contar con financiación para ampliar 33 plazas. Como nuestra Facultad de Medicina oferta 150 plazas, pasaría a recibir a 183 alumnos para iniciar la carrera. Un incremento del 22%. ¿Qué decir de todo esto?
En Asturias se necesitan más médicos y enfermeras. Es algo que se dice en la calle y en el Parlamento. Las plantillas están envejecidas y ningún gobierno se tomó la molestia de realizar gestiones para la época en que las jubilaciones fueran masivas: en los próximos tres años se jubilarán más de 900 médicos. No sólo faltó planificación, sino que se caminó en dirección opuesta: en el 2009 se dictó la jubilación obligatoria para los médicos al llegar a los 65 años. Ese año se fueron forzosamente a la calle 300; el gran recorte. Digo esto porque el consejero trajo a colación los recortes de Rajoy. Ya sabíamos que Mariano mató a Manolete, pero no estaría de más ser un poco ecuánimes y reconocer que en esta materia ni PSOE ni PP pueden sacar pecho.
El problema de Medicina es sangrante, ya que hay un doble estrangulamiento, el que se deriva del numerus clausus para matricularse en la carrera, del que salen cientos de alumnos rechazados, teniendo que orientarse hacia otros estudios, y el provocado por la escasa oferta para médicos internos y residentes (MIR). Se tomaron decisiones en función de una serie de variables que no tenían en cuenta los deseos de la población, que es la que sufre las carencias y paga todos los gastos. No se entiende cómo hace treinta años una sociedad más pobre tenía mejor cubiertas las plazas en centros de salud y hospitales que en la actualidad. Algo está fallando y yo creo que tiene que ver con los que toman las decisiones.