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Juan Neira

LARGO DE CAFE

UNA DOSIS DE ASTUCIA

En un acto público en Madrid, presentado por la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, y ante varios miembros del Gobierno de Pedro Sánchez, Adrián Barbón pidió de forma «urgente e inaplazable» la reforma del modelo de financiación autonómica, porque en las comunidades más envejecidas el coste de la sanidad se dispara.

Me agrada que el presidente del Principado haya planteado ante un auditorio cualificado un problema real y grave, en vez de cantar loas sobre lo bien que nos va a los asturianos. En efecto, el sostenimiento del gasto sanitario es el mayor quebradero de cabeza de los gobiernos autonómicos. Casi podríamos decir que las sucesivas reformas de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) han estado empujadas por la necesidad de contar con más recursos para pagar el gasto sanitario. Las demandas se han satisfecho hasta ahora con un aumento de la participación en la recaudación tributaria por parte de los gobiernos regionales, y con transferencias directas de recursos por parte del Estado. Una combinación de reformas y parches. Todo indica que el gasto sanitario va a seguir creciendo, por el aumento de la edad media de la población y porque la tecnología sanitaria y los nuevos fármacos son más caros (el otro día se conocía que los hospitales gastan el doble en tratamientos oncológicos que hace cinco años). También habría que añadir que el consumo sanitario es una enfermedad añadida al sistema. Digamos que los factores que elevan el gasto son sólidos y la gestión para mitigarlo es inapreciable.

En Asturias, en el año 2005, el gasto sanitario per cápita estaba en 1.200 euros. El año pasado alcanzó los 2.000 euros. La curva del crecimiento no fue uniforme, concentrándose el mayor incremento en los últimos tres años: desde el año 2019 aumentó en 300 euros por persona. El problema se convierte en agobio durante los ejercicios en que desciende la recaudación tributaria, porque el gasto sanitario sigue al alza. En esos casos se financia con deuda, que es tanto como decir que nos lo pagarán los jóvenes, que son menos que los viejos y cobran sueldos inferiores a nuestras pensiones. Por eso Barbón dijo que era «urgente e inaplazable». Estamos de acuerdo. ¿Qué hacer? Para los intereses asturianos, gallegos o castellanos sería interesante negociar la financiación sanitaria antes de abrir todo el melón de la financiación autonómica, donde hay un sinfín de intereses en juego. Tras la reivindicación, una dosis de astucia.

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por JUAN NEIRA

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