Movilización de ganaderos y agricultores, organizada por los sindicatos agrarios Asaja, Coag y UCA. Por los cuatro puntos cardinales brotaron protestas. A las principales exigencias del sector, como la aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria, para tener garantizado que venderán sus productos a un precio superior al coste de producirlos, se han sumado otras derivadas de la nueva Política de Agraria Común (PAC), que al año de su entrada en vigor ha puesto en pie a todo el campo europeo. Hay dos cuestiones conectadas que traen de cabeza al sector: la orientación medioambiental de la PAC, donde el objetivo fundamental no es producir alimentos de calidad a precio razonable, sino reducir al mínimo la emisión de gases de efecto invernadero de granjas y campos y, como segunda cuestión, el peso de la burocracia en las explotaciones agrarias, que llega hasta el punto de ordenar a agricultores y ganaderos todo lo que tienen que hacer o evitar en sus propiedades. Ejemplo de esto último queda recogido en unas manifestaciones realizadas por Ramón Artime (Asaja): «Con el consejero de Medio Rural hay mucho enfado porque insiste en la importancia de llevar el cuaderno digital, sin entender que en la mayoría de los sitios no tenemos cobertura». El consejero, Marcos Líndez, sigue los dictados del ministro, Luis Planas, y ambos la doctrina de Bruselas. Además de trabajar en el campo, hay que llevar una tableta o un ordenador debajo del brazo para transmitir datos a la Administración. El trabajo del ganadero debe tener una dimensión administrativa y gerencial, como corresponde a un sector que está intensamente regulado. Los burócratas de Bruselas, como los de Madrid o de Oviedo, viven totalmente alejados de la realidad del mundo rural; quieren relacionarse con agricultores y ganaderos de forma digital cuando no tienen conexión a internet. Lamentable.
La delegada del Gobierno, Delia Losa, se reunió con los líderes sindicales, Ramón Artime, Mercedes Cruzado y José Ramón García Alba. Afirmó que tenían que cambiar muchas cosas en el campo y les deseó ánimo. En su papel. Ante los reveses sufridos por Pedro Sánchez, en los últimos meses, toca amortiguar tensiones y evitar abrir nuevos frentes. Los gobiernos nacionales deberían ponerse del lado de la gente del campo para anular los aspectos más gravosos de la filosofía ecologista de la PAC y recuperar el control de las explotaciones, que ahora está en manos de la burocracia bruselense. Con otras palabras: salvar el campo.