El Principado está interesado en recuperar la autopista del mar entre Gijón y Nantes-Saint Nazaire, que estuvo abierta entre 2010 y 2014, con la naviera francesa LDLines realizando el servicio. El consejero de Fomento, Alejandro Calvo, señaló que la estrategia para alcanzar el objetivo pasa por convencer a Puertos del Estado de que lidere la iniciativa. Como prueba de ello ha incluido la autopista del mar en la ‘Alianza por las Infraestructuras’ para que sea formalmente incluida en las negociaciones con el Ministerio de Transportes. El consejero aprovechó el interés de Adrián Pumares (Foro) para hablar en términos estratégicos, colocando a la autopista del mar como pieza fundamental de un conjunto donde están la ZALIA, la InterZALIA (estación intermodal de la zona logística), la variante de Pajares, los puertos de Gijón y Avilés, así como el polo logístico del Cantábrico. Recordó que en los presupuestos del Principado hay reservados 100.000 euros para un contrato de apoyo y promoción.
Antes de entrar en la cuestión, dos puntualizaciones. Reservar 100.000 euros no indica nada. Curiosamente, otros 100.000 dedicó hace años el Estado al vial de Jove, a la ronda norte de Oviedo y a la ronda de Avilés, sin gastar un euro. En los presupuestos del Estado creo que hay 1,4 millones reservados para el desarrollo de la línea marítima, sin que conste el menos esfuerzo por recuperarla. Segunda puntualización: las piezas estratégicas citadas por el consejero, como la ZALIA, InterZALIA y el polo logístico, no son, a día de hoy, elementos operativos. Pertenecen a eso que llamamos expectativas.
Nuestra autopista del mar fue fruto de un acuerdo entre los gobiernos de España y Francia, al que se llegó con la brega incansable de un tal Álvarez Areces. Contó con una subvención de 35 millones, sumando los recursos del programa Marco Polo II. De verdad, no imagino a Tini fiándolo todo a lo que hiciera o deshiciera el burócrata que estuviera al frente de Puertos del Estado. Vamos al núcleo del problema. Hoy, la autopista del mar, como arma contra el cambio climático, depende de la ‘vice’, Teresa Ribera. Como siempre, esta mujer lo tiene muy claro: todo proyecto debe sostenerse en régimen de libre concurrencia. Tiene un fondo de recursos a repartir en función de la contaminación evitada. Repartió 60 millones entre 16 conexiones. Al parecer, ninguna naviera mostró interés por nuestra línea. A partir de aquí, hay que hacer política señores del Gobierno. Tienen un predecesor al que imitar.