La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ha vuelto a hablar del acuerdo de financiación alcanzado en Cataluña entre el PSC y ERC, y avalado por Pedro Sánchez. Hace unos meses descartó que la Generalitat pudiera acceder a un modelo de financiación semejante al del País Vasco y Navarra; una vez acordada la soberanía fiscal de Cataluña, Montero dijo que la esencia del modelo estaba en la solidaridad, que es precisamente el principio que más transgrede el sistema consensuado; sobre el pacto fiscal afirmó, el pasado miércoles, que «ni es un concierto económico ni es una reforma al uso de del sistema de financiación». Para dar sensación de solidez a sus afirmaciones, advirtió de que «el que diga otra cosa, miente». Acto seguido, los portavoces de ERC amenazaron con tumbar los presupuestos del Estado si no se cumple todo lo firmado.
Que el guiso cocinado por Salvador Illa y ERC para Cataluña no es una reforma estándar del sistema de financiación ya lo sabemos todos. Permitir que un gobierno autonómico se quede con toda la recaudación de un territorio es algo excepcional y en esta materia todas las excepciones (País Vasco y Navarra) constan en la Disposición primera de la Constitución: respeto a los derechos históricos de los territorios forales. El modelo rompe con las bases sobre las que se negociaron todas las reformas, empezando por permitir que Cataluña salga del régimen común de financiación y acuerde bilateralmente con el Estado un sistema que le desvincula de la Agencia Tributaria y le permite tener soberanía fiscal. Si es o no un concierto económico, me parece una polémica nominal. Tal como está perfilado no es un concierto económico idéntico a los que tienen el País Vasco y Navarra, pero en ningún sitio está escrito que los conciertos económicos con el Estado tengan que ser una copia de los firmados por vascos y navarros. Montero hizo unas declaraciones que no casan con la letra del acuerdo entre PSC y ERC y evitó aclarar cómo van a ser solidarios los catalanes tras quedarse con toda la recaudación fiscal.
En Asturias, la oposición le pide a Adrián Barbón que «dé la cara para rechazar de forma rotunda el pacto catalán». Ante lo dicho por María Jesús Montero, el presidente del Principado volvió a recordar los acuerdos de la Junta y la declaración de Santiago. Esa es la forma elegida por Barbón para evitar referirse al modelo singular catalán. No es posible defender los intereses de Asturias si se guarda silencio ante los desmanes de los catalanes.