Óscar Puente compareció en el Senado, a petición del PP, para explicar las incesantes incidencias que se produjeron en el tráfico ferroviario en el verano. Pese a la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta y los graves trastornos sufridos en algunas de las líneas de tren, el ministro de Transportes salió al ataque, fiel a su estilo polémico y jactancioso, dando titulares: «El tren vive el mejor momento de su historia y los españoles están satisfechos con el servicio que se ofrece». Si la afirmación fuera cierta, no tendría sentido convocar al ministro para que diera explicaciones. Para convencer a los senadores de la satisfacción que produce el servicio puso como argumento el incremento del número de viajeros: «¿Son los españoles masoquistas?»
La realidad es que el transporte ferroviario está fuertemente incentivado con unos precios a la baja y constantes ofertas especiales. Esa es la razón del gran aumento de viajeros. Las tres operadoras que trabajan en alta velocidad, una pública (Renfe) y dos privadas (Iryo, Ouigo), han bajado un 40% el precio de los billetes en las líneas donde compiten. La otra cara de la moneda son los ingresos. El año pasado, entre las tres, no llegaron a tener un 10% más de ingresos de los que tenía Renfe, ella sola, en 2019, justo antes de empezar la competencia privada. En cinco años aumentaron el 60% los servicios y la oferta de plazas, mientras que los ingresos, casi idénticos, se repartieron entre las tres operadoras. Renfe está en pérdidas (90 millones en 2022, 123 millones en 2023) y el servicio, forzosamente, se degrada. Y eso que el tren está en el mejor momento de la historia. El propio Óscar Puente lanzó un duro ataque a Ouigo, acusándole de dumping (vender a pérdidas), al ver que es capaz de trabajar con precios bajos.
El ministro presumió de puntualidad en el Senado, al asegurar que el 76% de los 532 trenes AVE que se mueven diariamente por España llegan con puntualidad. Qué curioso, ese mismo porcentaje de trenes de alta velocidad (76%) llega con un retraso de tres o más minutos a Gijón, provenientes de Madrid. En el debate dejó claro que los problemas ferroviarios derivan de no invertir durante seis años. No hizo falta que nombrara a Rajoy para que todo el mundo lo entendiera. Desde junio de 2018, año en que Pedro Sánchez llegó al poder, el Ministerio de Transportes no hizo otra cosa que invertir en trazados ferroviarios, como bien sabemos los asturianos, tras esperar cinco años y medio para que terminarán la variante de Pajares.