La consejería y los sindicatos de la Educación (CC OO, UGT, Suatea y CSIF) han llegado un acuerdo que anula la convocatoria de huelga para el 10 de septiembre, primer día del curso escolar. El Principado evita el bochorno de tener aulas sin profesores el día del retorno de los alumnos a los colegios y los sindicatos no se ven en el trance de comprobar que una huelga tras dos meses largos de vacaciones está condenada al fracaso. Con la desconvocatoria las dos partes salen ganando.
Una vez comprobada la compartida voluntad de cerrar el conflicto, llegó el momento de valorar los logros sindicales y las concesiones de la consejería. Si dejamos a un lado los asuntos menores, como el cambio de la aplicación informática (no hace falta negociar con los sindicatos para ejecutarlo) o la mejora de la organización interna de los centros (nuevo capítulo de la guerra del Principado contra la burocracia, que la están ganando los burócratas por goleada), nos encontramos con que los principales acuerdos no se empezarán a aplicar hasta dentro de tres o cuatro años. En el último curso de la legislatura, 2026-2027, se reducirá la carga lectiva a los maestros, que pasará de las veinticinco horas actuales a las veintitrés. La medida conllevará la contratación de otros 486 maestros, lo que supone elevar anualmente el gasto corriente en 23,5 millones. ¿Cuál es la razón para no hacer las contrataciones el año que viene? La Consejería de Educación ya tenía estudiada la medida desde hace tiempo, porque el pasado 30 de mayo la planteó públicamente. La propuesta responde a un deseo de ambas partes ¿Por qué hay que esperar tres años?
Desde la perspectiva de los sindicatos, el asunto principal era la reducción de la jornada al profesorado mayor de 55 años. De hecho, se desconvoca la huelga porque se llegó a un acuerdo sobre ese punto. Llama la atención que los representantes de los trabajadores hayan quedado satisfechos con formar un grupo de trabajo, Administración-sindicatos, para reducir la jornada dentro de cuatro años, curso 2027-2028, al iniciarse la próxima legislatura. Me gustaría saber qué argumentos esgrimió la consejera, Lydia Espina, para convencer a la otra parte de que cualquier mejora que comporte un aumento del gasto sólo se podrá implementar dentro de tres o cuatro años. Con una excepción: el profesorado de bable y eonaviego para la Educación Infantil. Se gastarán cinco millones para contratar a 100 maestros trilingües. La auténtica prioridad de la educación asturiana.