El ministro de Transportes, Óscar Puente, compareció a petición propia en el Congreso de los Diputados para hablar sobre las incidencias de los trenes a lo largo del verano. Es de destacar que el ariete del Gobierno se haya presentado en la Cámara Baja, voluntariamente, tras la sesión parlamentaria de esta semana donde el Ejecutivo recabó los apoyos de los grupos parlamentarios afines para impedir que el presidente del Gobierno y los ministros tuvieran que comparecer ante los diputados.
La credibilidad de Óscar Puente y de los entes públicos que dependen del Ministerio de Transportes, como Renfe, se ha devaluado ante la catarata de incidencias habidas en los trayectos ferroviarios. Óscar Puente informó de dos reclamaciones presentadas a la empresa Talgo. Con una de ellas trata el Gobierno de resarcirse de los daños y perjuicios causados por las averías sufridas por los trenes de alta velocidad, Avril, que entraron en circulación a finales del pasado mes de mayo. Con anterioridad a las dos reclamaciones, recientemente presentadas, el Ministerio de Transportes ya había exigido 167 millones a Talgo por haber entregado los trenes con un retraso de dos años.
Las averías de los últimos trenes de alta velocidad servidos por la empresa Talgo a Renfe tuvieron un papel destacado entre las incidencias ferroviarias del estío, pero el caos vivido no se explica sólo por esas averías. Las obras en la estación de Chamartín están en el origen de muchos de los trastornos provocados a usuarios de líneas de alta velocidad, como la que realiza el trayecto entre Gijón y Madrid.
En cualquier caso, el ministro debería ser más prudente al referirse a Talgo, habida cuenta de la intervención del Gobierno desbaratando la compra de la empresa española por un operador húngaro. Al parecer un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) fue decisivo para impedir la entrada del capital húngaro en Talgo, porque, supuestamente, el CNI habría avisado de las relaciones entre el operador húngaro y una empresa rusa. Si Talgo no cumple con los plazos de entrega de trenes es porque tiene problemas de producción que no se solucionan con la acción combinada de desbaratar la OPA húngara y, a la vez, someterlo al desprestigio de la crítica gubernamental. Dado que ha sido en los últimos ochenta años la empresa española que más innovaciones tecnológicas ha presentado (como la rodadura desplazable), debería el Gobierno emplear su energía en buscar soluciones, en vez de colaborar a su caída en bolsa.