El miércoles se celebrará una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera donde la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, hará una propuesta a todas las comunidades autónomas sobre la condonación de deuda. El Gobierno de España asumirá parte de la deuda de las regiones porque en la negociación para la investidura de Pedro Sánchez, aceptó la petición de Esquerra de condonar el 20% de la deuda de Cataluña con el Estado, a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). El 20% de la deuda catalana son 15.000 millones, en números redondos. Posteriormente, Montero dijo que haría una quita semejante de la deuda del resto de territorios.
La vicepresidenta se ha mantenido en silencio durante todos estos meses, haciendo gala de un gran secretismo, siguiendo la pauta habitual del Gobierno de Pedro Sánchez cuando trata asuntos delicados relacionados con los nacionalistas. No sabemos qué va a proponer el Gobierno. Es una decisión muy importante para la economía de las regiones, pero no hay ni siquiera indicios sobre la fórmula que planteará a los consejeros de Hacienda.
El presidente del Principado ha hecho unas declaraciones sobre la condonación de deuda que sirven de pista sobre la postura que defenderá Guillermo Peláez, consejero de Hacienda, en la reunión. Bajo el denominador común de «no nos sirve» rechazó que sólo se condene deuda a una región (Cataluña). No creo que Montero se atreva a proponer tamaño disparate, tras haber anunciado que también la condonaría a otras comunidades. A Barbón tampoco le sirve que el Gobierno solo asuma deuda del Fondo de Liquidez Autonómica. No tiene sentido que no trate de la misma manera la deuda con los bancos. Barbón también rechaza la «discriminación cuantitativa»: que Asturias reciba, por ejemplo, 600 millones, mientras Cataluña le transfieran 15.000 o 16.000 millones. Por último, el presidente adelante que al Principado tampoco le valdrá que se aplique el mismo porcentaje a todos los territorios.
Estoy de acuerdo con el rechazo que anuncia Barbón a las posibles propuestas del Gobierno. Sin embargo, no entiendo que le parezca razonable una transferencia de 1.000 millones a Asturias, cuando a Cataluña le van a dar 15.000. Como ocurre con la financiación autonómica hay que tomar la población como referencia. Cataluña tiene una población ocho veces mayor que la de Asturias, así que a nosotros nos deben entregar la octava parte de los 15.000 millones. Es decir, 1.875 millones. Ese es un acuerdo sin sombra de privilegio.