Para valorar la importancia de los resultados electorales en Aragón conviene ponerlos en relación con los obtenidos en los comicios de Extremadura. Hay tres datos que destacan sobre el resto: el PSOE saca el peor resultado de la etapa autonómica en las dos regiones, Vox duplica los escaños obtenidos en Extremadura y Aragón en 2023, y la derecha (PP, Vox) gana por una amplia mayoría en ambos territorios. ¿Se podrán extrapolar esos datos a las elecciones asturianas?
Castigo
El castigo al PSOE en las comunidades autónomas sin sesgo nacionalista es una consecuencia directa de las políticas de Pedro Sánchez al dar un trato privilegiado a Cataluña y el País Vasco y hacer concesiones a la extrema izquierda bloqueando la legislación antiokupas o subiendo los impuestos; también juega un papel importante en la degradación de la imagen del Gobierno los casos de corrupción (Ábalos, Cerdán, etc.) y la calamitosa gestión de las infraestructuras públicas (ferrocarril, redes eléctricas, etc.). Todo ello ha colaborado a devaluar la marca PSOE y el daño se ha trasladado al nivel autonómico.
La caída del PSOE tiene su contrapunto en el alza de Vox. Una trayectoria ascendente a la que no se le vislumbra techo. Las causas principales de tan repentino crecimiento están en el contexto internacional: la derecha radical es primera fuerza en Francia, Italia, Austria, Hungría, y segunda en Bélgica, Holanda, Polonia y Alemania. A ello hay que sumar el ciclón Trump.
Hay otra causa que explica el auge de la derecha dura: la provocativa política de Sánchez. Gobernar en alianza con todos los partidos independentistas, poner a etarras en la calle con un cumplimiento mínimo de condenas, derogar el delito de injurias a la Corona y ultrajes a España, etc. Todo ello empuja a un sector de la población a elegir el voto radical de Vox. Nada impulsa tanto al partido de Abascal como el ‘sanchismo’ con políticas que suscitan temor o rechazo. Igualmente, sin la amenaza del miedo a Vox le hubiera sido muy difícil a Sánchez mantenerse en el poder. Si Sánchez no hubiera apostado por la polarización, la extrema derecha se quedaría sin argumentos. Son los dos polos de un circuito eléctrico.
Bloques
La igualdad entre bloques, que perduraba desde 2015, se decanta, ahora, a favor de la derecha porque al retroceso de los socialistas corresponde un avance simétrico de Vox. No hay ninguna razón para pensar que el 15 de marzo, en las elecciones de Castilla y León, no vuelva a ganar la derecha con contundencia, siguiendo el mismo patrón de descalabro socialista y crecimiento de Vox. Para los comicios andaluces faltan cuatro meses, pero, salvo sucesos imprevisibles, el bloque de las derechas se hará con la mayoría.
Un efecto de la victoria amplia de la derecha es la laminación de la izquierda radical. En Aragón, la coalición de Sumar e IU obtuvo un solo diputado y Podemos solo superó en 2.000 votos a Escaños en Blanco.
La nueva correlación de fuerzas en la política autonómica, palpable en los resultados electorales, agita las aguas de la política asturiana. Tres propuestas se han aireado estos días. Adrián Barbón opta por «asturianizar» a la Federación Socialista Asturiana (FSA), como forma de defensa ante el avance de la derecha. El líder socialista toma como ejemplo lo sucedido en Aragón con la candidatura de la Chunta Aragonesista que, en unas elecciones adversas para la izquierda, logró pasar de tres a seis escaños. En el seno del socialismo asturiano hay posturas encontradas sobre el giro hacia el regionalismo. Los dirigentes más cercanos a Barbón ven bien la propuesta del presidente del Principado, mientras otros aseguran que el acento hay que ponerlo en resolver los problemas de la gente. Las cuestiones ideológicas, como la asturianía, constituyen una materia muy delicada que divide a la sociedad. Puede servir como elemento identitario ante estrategias de otros partidos que hagan pivotar sus campañas electorales sobre los mensajes que lanza su líder nacional. El sesgo identitario siempre es una llamada a la autoestima, pero no es fácil sopesar los aspectos positivos y negativos de un giro hacia el regionalismo.
Listas
Desde los partidos a la izquierda del PSOE se han realizado declaraciones favorables a la formación de una candidatura única. A nivel nacional, Sumar, IU, Más Madrid y Comunes ya han acordado presentarse juntos a las elecciones generales. Es factible que para los comicios autonómicos pueda forjarse una alianza semejante en Asturias. La mayor dificultad está en ordenar los puestos que corresponden a cada partido en la lista común. Hay más siglas que escaños. La propuesta de IU de concurrir con listas únicas en las alas de la región no parece que estimule al PSOE, muy poco dispuesto a compartir candidaturas. De tantas iniciativas se deduce el temor de la izquierda a perder las elecciones.
¿Qué ocurrirá? Yo partiría del dato menos fluctuante: el avance de Vox (también podría elegir la decadencia del PSOE, pero es muy arriesgado extrapolar esa variable de Extremadura o Aragón a Asturias). Si Vox duplica la cifra de escaños se colocará con ocho y, a partir de ahí, haría falta que el PP sacara menos de quince para que la izquierda se mantenga en el poder. ¿Cómo lo ven? En la actualidad los dos bloques están separados por un solo diputado. Tal vez siga habiendo un escaño de diferencia, pero la duda está en quién tendrá 23 y quién 22.