Cogersa es un consorcio de residuos donde suceden, con frecuencia, hechos extraordinarios. El último es el de los minipuntos limpios. El Principado apostó por un nuevo recurso de reciclaje, para mejorar los porcentajes logrados hasta ahora, que están lejos del 50% que exige la Unión Europea. Los minipuntos limpios consisten en un contenedor con muchos huecos por donde se pueden introducir pilas, bombillas, aceite, material electrónico, etc. El objetivo inicial era ubicar 110 minipuntos por toda la zona urbana de la comunidad autónoma. El proyecto está financiado por los fondos Next Generation que se deben ejecutar antes del 31 de mayo. Cogersa sacó a licitación un primer lote (4,2 millones) al que se presentaron dos aspirantes. Hasta aquí todo normal.
Otras empresas que fueron descartadas recurrieron al Tribunal Central de Recursos Contractuales, por entender que el concurso estaba amañado. El pliego de condiciones versaba sobre un modelo concreto de contenedor, más largo que ancho, que tuviese «al menos» trece huecos distintos para introducir los distintos objetos. Las medidas coincidían exactamente con el patentado por una empresa madrileña que concurría en la licitación. El mismo número de huecos y las mismas dimensiones. Llama la atención la exigencia de Cogersa en unos huecos y medidas tan particulares. El Tribunal criticó ese proceder al justificarlo Cogersa con absurdas vaguedades: mejorar «la eficacia y la versatilidad de la recogida» de productos. No hace falta decir que la licitación quedó anulada.
Este periódico remitió una serie de preguntas para aclarar el asunto y el consorcio salió por peteneras: «La corrección del problema detectado quedó debidamente sustanciada en un nuevo expediente de contratación». El problema detectado es simplemente vergonzoso. No se remedia ese proceder convocando nuevas licitaciones, es preciso depurar responsabilidades. Tanto hablar del sacrosanto sector público que no está sesgado por los codiciosos intereses del sector privado, y mira cómo organizan los concursos. Una burla.
El escándalo fue tema de debate en el consejo de administración de Cogersa. Alejandro Calvo, presidente de Cogersa, dijo que tras la corrección hecha al pliego inicial (en una segunda licitación), siguió «un proceso sin mácula que desgraciadamente quedó desierto» ¿Cómo puede hablar así un consejero del Principado, máximo responsable del consorcio? Tal parece que se está refiriendo a un error ortográfico.