Esta semana tocaba el ‘cara a cara’ entre Álvaro Queipo y Adrián Barbón en la Junta General del Principado. Una semana debaten y la siguiente descansan. En la víspera, el atasco en la gestión de las prestaciones de la Ley de Dependencia había provocado un pleno parlamentario agitado con repetidas llamadas al orden del presidente de la Cámara, Juan Cofiño, a diputados de PP y Vox. Queipo fue directo al tema candente, preguntando al presidente por la causa del fracaso de su gestión. Calificó de estafa política el colapso del sistema de Dependencia y pidió a Barbón que cesara a la consejera de Derechos Sociales, Marta del Arco. Sacó a relucir los números, al hablar de 200.000 registros duplicados, de 7.500 expedientes de la Dependencia que están a la espera de ser tramitados, de 5.500 solicitudes iniciales sin resolver y de los 450 días de media que transcurren desde que se inicia el proceso hasta que se pueden ejercitar los derechos contemplados en la Ley de Dependencia.
En la descripción del desastre, el líder del PP se refirió a las personas que «administrativamente dejaron de existir» y de los miles de familias que están en el «limbo» (personas que tienen reconocido un grado de dependencia, pero no reciben la prestación). Para explicar o contrarrestar los datos expuestos por Queipo, Adrián Barbón recurrió a la pandemia, recordando que hubo que dedicar muchos recursos para luchar contra el virus. Es cierto que los principales servicios públicos, como la sanidad, la educación o los servicios sociales, se vieron alterados, interrumpidos o recortados por la transmisión del virus. Ahora bien, seis años más tarde, los efectos de la pandemia han quedado superados. Ningún servicio público quedó tan erosionado como la sanidad, en el año 2020, y a nadie se le ocurre ahora decir que las listas de espera sanitarias se deben al coranavirus.
No resulta fácil defender la gestión del Principado en la Dependencia. La pandemia es un argumento débil, pero se puede recurrir a él. Lo verdaderamente llamativo fue la apelación de Barbón a la guerra de Irán para tapar el desastre de las cifras de la Dependencia. Culpó a Queipo de «no aprovechar el turno de palabra para denunciar el conficto». Pasmoso. Recurrió también a la matanza de Gaza para tapar el suspenso en la Dependencia: «Mientras algunos nos manifestábamos contra la guerra, usted apoyaba la invasión». El Principado ha asumido el estilo parlamentario de Sánchez, de dar respuestas que nadie le pidió a preguntas que no puede responder.