Victoria del PP en las elecciones de Castilla y León. Tercera victoria consecutiva del principal partido de la derecha tras las elecciones en Extremadura (diciembre) y Aragón (febrero). Ganó dos escaños con respecto a los últimos comicios y tuvo un 5% de votos más que entonces. El triunfo de Alfonso Fernández Mañueco fue más claro que el obtenido por Azcón en Aragón, donde el PP ganó, pero perdió dos diputados, o que el de Guardiola en Extremadura, donde solo amplió la representación parlamentaria en un escaño.
La segunda plaza fue para el PSOE, que aumentó su cuota parlamentaria en la misma medida que el PP, dos diputados. Una auténtica sorpresa. Rompe la racha de malos resultados de Extremadura y Aragón donde alcanzó los registros más bajos de la serie histórica. La opinión generalizada de que los socialistas iban a padecer rotundas derrotas en las cuatro comunidades con elecciones antes del verano no se ha cumplido. La explicación del choque entre expectativas y realidad se debe en gran medida a la respuesta de Pedro Sánchez al ataque de EE.UU. e Israel a Irán al desempolvar el «no a la guerra». La apelación al reflejo emocional movilizó al electorado de la izquierda.
Vox estuvo por debajo de las expectativas. La segunda sorpresa de la noche electoral. En Extremadura y Aragón había duplicado el número de escaños y en Castilla y León sólo logró pasar de 13 diputados a 14. Muy lejos de los 33 del PP y los 30 del PSOE. En algunas encuestas aparecía Vox a rebufo de los socialistas, pero ese duelo estuvo muy lejos de producirse. El electorado conservador y liberal ha empezado a recelar de un partido de derechas que no permite gobiernos de derecha, aunque haya suficientes diputados para respaldar a un gobierno del PP y Vox. Conocíamos la imagen de Abascal cabalgando, pero esta noche lo hemos visto bajarse del equino.
Los partidos provinciales han mantenido su cuota parlamentaria en León y Ávila, pero ‘Soria Ya’ ha quedado reducido a un tercio de lo que era. La extrema izquierda ha pasado a ser extraparlamentaria. IU-Sumar y Podemos han sufrido el rechazo del pueblo. El voto de la izquierda lo ha acaparado el PSOE. Con tanta polarización, los análisis políticos en España se hacen en clave de bloques. Hecho el recuento, el bloque de la derecha tiene 47 diputados y el de la izquierda, 30. Una diferencia de diecisiete escaños, aún mayor que las registradas en Extremadura y Aragón. Un resultado tan amplio debería asegurar la gobernabilidad, pero todo depende del jefe del tercer partido.