El primer día de abril se empezará a aplicar la reforma sanitaria que tiene por objeto reducir las áreas sanitarias, desde las ocho que se crearon en 1984 hasta tres (noroccidente, centro-suroccidente, oriente). Cuarenta y dos años más tarde se renueva el mapa sanitario, cuando ya todo ha cambiado, desde los hospitales y centros de salud (el cambio de consultorios y ambulatorios a centros de salud se empezó en la segunda mitad de los años ochenta), pasando por la tecnología, los protocolos o las demandas de la sociedad. La tardanza de adaptar la organización sanitaria a esos cambios, muestra lo difícil que es en la Administración pública remover todo lo que tiene que ver con espacios competenciales, puestos de trabajo, renovación de equipos, jerarquías, etc.
Sobre la reducción de áreas sanitarias elaboró un documento el Gobierno de Álvarez Areces en el verano de 2010, que tenía como elemento clave unir en las distintas áreas un hospital grande y otro pequeño. Esa idea la retomó en 2012 el Gobierno de Javier Fernández, dando como resultado cuatro áreas: Oviedo-Cangas de Narcea, Gijón-Arriondas, Avilés-Navia (Jarrio) y Mieres-Langreo. Las ideas que se barajaban entonces eran las mismas que ahora, adelgazar la estructura directiva, trabajar en red, etc. Sólo había una diferencia importante con el mapa sanitario que ahora se va a estrenar: la autonomía de las cuencas mineras, que sin tener ningún gran hospital formaban un área en pie de igualdad con los otros territorios que tenían unas infraestructuras cualitativamente mejores.
En 2012, los sindicatos mineros todavía tenían poder para reivindicar un área de la cuenca minera y los ayuntamientos de las cuencas, correa de transmisión de los sindicatos mineros, sabían exigirlo. El diseño de las cuatro áreas no prosperó. A los dieciséis años de haber pergeñado Areces el modelo de reducción de áreas sanitarias, a partir del tándem, hospital grande-hospital pequeño, se va a llevar, por fin, a la práctica.
El Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) sacó a concurso veintiséis puestos directivos y todavía quedan pendientes quince nombramientos. La consejera de Salud, Concepción Saavedra, dijo que tendrán más peso en los nombramientos la capacidad de gestión que los perfiles políticos. Los perfiles políticos se han devaluado totalmente en los últimos quince o veinte años para cualquier puesto del Gobierno o de la Administración, sin que hayan sido reemplazados, por ahora, por gestores eficaces.