La sanidad pública se reorganiza, producto del cambio en el mapa sanitario al pasar de ocho áreas a tres. Mientras esto ocurre, crecen las listas de espera para actuaciones quirúrgicas, consultas de médico especialista (hospitales) y pruebas diagnósticas. El motivo del aumento de la demora en asistir a los pacientes se debe a la huelga de médicos que hay en España. Una semana cada mes queda la atención al paciente en manos de los servicios mínimos decretados para la huelga. Al final, ambas cuestiones (la dificultad para reorganizar la sanidad y la huelga de médicos), que son de naturaleza muy distinta, tienen una mayor incidencia porque la plantilla estructural de facultativos nunca está cubierta. Hay un déficit permanente de médicos.
Cada poco tiempo se oye a los responsables de la sanidad decir que van a contratar a más profesionales, pero no es probable que eso ocurra, porque en todas las regiones hay carencia de médicos. Para captar a más profesionales hay que ofrecer incentivos que serán imitados en el resto de autonomías, neutralizando el estímulo. A veces se habla de contratar a galenos de otros países, algunos lejanos, donde los sueldos son más bajos.
No es tan sencillo. Los médicos del sector público llegan a la plaza tras pasar por un proceso exigente (MIR). Un examen único para toda España, tipo test. Si sustituimos esos profesionales por otros peor formados la calidad de la atención sanitaria se resiente. En Asturias se necesitan 62 médicos para la Atención Primaria y hay 207 vacantes de médico especialista. De los que están activos, 75 prorrogaron el contrato hasta los 70 años. En la Atención Primaria son 38 los profesionales que compatibilizan la pensión con el trabajo. La plantilla está cogida con pinzas. Si la vía de los estímulos tiene un recorrido corto, toca aumentar el número de médicos facilitando el acceso a la profesión. Hay una demanda de bachilleres que quieren estudiar el grado de Medicina muy superior a la cifra de plazas ofertadas.
El pasado año hubo 4.700 aspirantes para 165 plazas. La nota de corte fue de 12,7 sobre 14 puntos. Faltan médicos y no se deja estudiar para médico. Con todos los respetos, ésta es una cuestión que no la puede decidir el decano de turno ni el rector. Es un ‘tema de Estado’ y el Principado que financia la Universidad de Oviedo debería tomar cartas en el asunto. Luego se quejan de que se abran universidades privadas, cuando constituyen la salvación para los estudiantes que ven cerradas las puertas de la pública («la de todos»).