Adif, el gestor de las infraestructuras ferroviarias, lleva cinco años de inversión creciente en Asturias. En 2024, 92 millones, y el año pasado 98,7. Es una forma de compensar lo que antes no se hizo. Estamos hablando de la red ferroviaria convencional. El Plan de Cercanías 2017-2025 quedó prácticamente parado, porque durante bastantes ejercicios todo el dinero se invertió en la variante de Pajares. El deslizamiento de la ladera en Campomanes provocó que se destinaran más recursos de los previstos y el citado plan de cercanías quedó estacionado en vía muerta.
La mejora de la red convencional debería venir acompañada de un nombre que la identificara. Para Adif es un oprobio que se siga llamando Plan de Cercanías 2017-2025, cuando estamos en 2026 y el plan no quedará definitivamente ejecutado hasta dentro de diez años, más o menos. Hago este cálculo dando por buenos los datos de Adif: de los 1.469 millones de inversión que conlleva toda la infraestructura, quedan por gastar 1.196 millones. El 81,5%. Acabo de decir que faltarán unos diez años para acabar las obras, pero si a ese cálculo le añadimos la diferencia entre lo que se presupuesta y lo que se ejecuta, quizás habría que alargar la estación término hasta 2040 o más lejos aún. ¿Por qué? En los ocho años que van de 2017 a 2025, se consignaron 747,7 millones para las cercanías asturianas, pero solo se ejecutaron o consumieron 272,7 millones, el 36,4%. La pauta propagandística consiste en anunciar el triple de lo que se acaba invirtiendo.
Añadamos una reflexión general que vale para todas las infraestructuras clásicas del sector público (carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, túneles, puertos, puentes, etc.), el ritmo de ejecución depende del crecimiento del PIB. Pensemos en la variante de Pajares. Los túneles de Pajares se construyeron en cuatro años menos un día (tiempo de trabajo real con las tuneladoras; la primera dovela se colocó año y medio antes, pero fue una mera ceremonia electoral). Era la primera década del siglo, con la economía creciendo como si tiraran por ella cien locomotoras de la Renfe. Hasta el 15 de septiembre de 2008, cuando quebró Lehman Brothers. Los túneles quedaron calados diez meses después. Se construyeron en cuatro años y se tardó catorce en amueblarlos (cables, ventilación, luces, sistemas de seguridad, pruebas, etc.).
El ciclo económico es el factor decisivo. Cuando Fraga Iribarne inauguraba paradores y albergues todos los meses el PIB crecía un 7%. Como la China de Xi Jinping.