El comportamiento de los gobiernos al que estamos más acostumbrados en Asturias es al retraso en la construcción de las infraestructuras (carreteras, ferrocarril). Ninguna de las grandes obras del Estado se ha realizado en tiempo y forma. No es que se haya pecado de optimismo en las programaciones, porque no recuerdo que los partidos de la oposición o los medios de comunicación hayan dicho que construir tal carretera, túnel o puente llevaría el doble de años de los anunciados. Al contrario, siempre se dio por bueno el planeamiento del Ministerio de Transportes y la euforia acompañó no pocas veces al acto simbólico de poner la primera piedra o colocar la primera dovela.
¿Cómo se inician los retrasos? ¿Por qué no se corrigen? Hay dos formas de hacer que las obras sean eternas. La primera es dotarla de una partida presupuestaria insuficiente o, simplemente, de «pintar» una partida para mantener al público en la creencia de que tras aquella primera piedra o dovela se trabaja intensamente. Pintar, en argot parlamentario, es poner una cantidad de dinero junto a una infraestructura en el presupuesto a sabiendas que es inventada. Recuerdo un año que en los Presupuestos Generales del Estado había cien mil euros apuntados para los accesos de El Musel, otros cien mil para la ronda norte de Oviedo, y el nuevo acceso a la margen izquierda del Puerto de Avilés también contaba con una reserva de cien mil. En los tres casos la cantidad era, curiosamente, de cien mil euros. Muchos años más tarde no se ha construido el primer metro de esas actuaciones.
La segunda manera de eternizar las obras consiste en no ejecutar lo presupuestado. En este caso, el dinero que acompaña a la obra existe, pero no se gasta, quizás porque resulta perentorio darle otro destino. Con esas argucias hemos envejecido sin que las infraestructuras pasaran de la infografía a la realidad en el plazo anunciado. Las obras en los túneles del Huerna se alargarán hasta noviembre. Se contrataron hace cuatro años. La construcción empezó a cámara lenta. Al ver que iban a superar el plazo, empezaron a trabajar en todos los túneles a la vez (siete túneles dobles, con una longitud total de diecisiete kilómetros). Era clave acabar en el próximo mes de agosto para financiar el 100% de la actuación con fondos europeos. No se logrará. Al final, la modernización de los túneles para adaptarlos a la normativa europea saldrá mucho más cara. No se encontraron con ningún obstáculo insalvable. Bastó la simple rutina para exceder los plazos.