El Adrián Barbón más pragmático del mandato se presentó ante los medios de comunicación antes de que decaiga agosto. Afrontó el grave problema de la vivienda sin hablar del dúplex de Ayuso, ni comparar las políticas del PSOE y del PP para resolver una carencia inconstitucional: «Todos los españoles tienen el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada» (art. 47).En las últimas semanas, Ovidio Zapico (IU), consejero de Ordenación del Territorio, desplegó una ofensiva para ampliar las zonas tensionadas, anunciando que todo el contorno urbano de Gijón, Oviedo y Avilés entrará dentro de la calificación de zona de mercado residencial tensionado. Las tres ciudades tendrán un tope al alquiler. Nada más conocer las intenciones del consejero, los alcaldes de Gijón y Oviedo mostraron su rotundo rechazo a poner topes al alquiler en sus ciudades.
Ante esta situación, el presidente del Principado, en vez de expresar su más firme apoyo a Ovidio Zapico, ha optado por preguntar a los alcaldes en qué se basan para decir que las zonas tensionadas no funcionan si no se aplicó el modelo. Barbón señaló que, como estrategia, es partidario de probar todas las políticas «que tenemos a nuestro alcance para moderar los precios el alquiler». Empeñó su palabra en intentar todas las políticas: «Si vemos que no funcionan las zonas tensionadas, no pasa nada si retrotraeremos». Remató su parlamento con un interrogante: «¿Y si bajan los precios como en Cataluña y Navarra?» Para alguien que siga a diario lo que dice o hace el presidente del Principado es un alivio verle cambiar de registro, sustituyendo las recetas de partido por una visión más amplia y razonable. El exceso de ideologización en la política no deja sitio al pragmatismo que suele ser un híbrido de la inteligencia y la experiencia.
Dos puntualizaciones a lo dicho por Barbón. En Gijón ya hay una mínima experiencia sobre zonas tensionadas. En el BOE ya se publicaron como zonas tensionadas a los barrios de La Arena y Cimadevilla. ¿Y qué ocurrió? Se hundió la oferta del alquiler de larga duración (la modalidad de toda la vida). En el portal de referencia, sólo se anuncian nueve pisos en La Arena. Sin embargo, el alquiler de temporada (léase veraneo) se colapsó, con anuncios de piso de 70 metros cuadrados a 5.000 euros mes. Barbón dice que la experiencia catalana es positiva. Hubo una relativa moderación de precios a costa de hundir la oferta de larga duración e incrementar el alquiler de temporada. La solución pasa por ampliar la oferta.