Con el auto del Tribunal Supremo (TS) pidiendo a la Comisión Europa una copia del dictamen emitido por Bruselas, donde agrupa en una misma causa las infracciones detectadas en las prórrogas de las concesiones de la AP-9 (Tui-Ferrol) y AP-66 (León-Lena) y el posterior proceso de privatización, la disputa sobre el peaje del Huerna, entre el Principado y el Ministerio de Transportes entra en una nueva fase al abrir formalmente la vía jurídica para poder anular el peaje en una futura sentencia. El intento del Ministerio de Transporte de ocultar el expediente, lo ha solucionado el TS pidiendo el documento a Bruselas. La decisión del TS es una magnífica noticia para Asturias y Galicia, quizás por eso el presidente Barbón haya declarado que «estoy seguro que más pronto que tarde acabaremos con el peaje».
Una vez que la Comisión Europea juzgó nula la ampliación del peaje, lo más razonable es que el Ministerio de Transportes y el Principado hubieran abierto una negoción sobre la aplicación del dictamen. No fue así. El ministerio se enrocó sin aportar más argumentos que el largo tiempo transcurrido desde la adjudicación de la gestión de la autopista, como si se pudiese borrar la chapuza. Ante la posibilidad de asumir costes millonarios, prefirió seguir la táctica del «patadón y p’alante» que le servirá para terminar la legislatura manteniendo la situación como está, beneficiando económicamente a una empresa privada, Aucalsa, y al Ministerio de Transporte al ponerle al abrigo de inevitables indemnizaciones.
Los socialistas discrepantes piden reconstruir puentes con el ministerio, cuando es Óscar Puente quien quiso marcar distancia con el Gobierno asturiano. En estos tiempos, de política vertiginosa, la figura del exalcalde de Valladolid se proyecta más allá del peaje del Huerna hasta emerger como uno de los principales líderes del futuro político español. Quizás de ahí venga la propuesta de los discrepantes de tender puentes con el ministerio. Es una forma de situarse cuando no se cuenta con grandes apoyos internos entre las bases del partido, porque en ese futuro escenario por bosquejar está claro que Puente y Barbón no serán aliados. Los intereses de Asturias, que no tienen nada que ver con los intereses del ministro de Transportes, exigen mantener el rumbo y pelear sin desmayo por la supresión del peaje. Cualquier otra decisión dejaría por los suelos el buen nombre de la comunidad autónoma. La suma de la presión política y la vía judicial nos dará frutos.