En el reciente debate sobre el estado de la región, el líder del PP, Álvaro Queipo, presentó 83 medidas para gobernar. En el documento hay propuestas sobre la vivienda, combinando oferta, fiscalidad y financiación. Ayudas para autónomos y empresas. Medidas para rescatar al medio rural (nueva Ley de Montes) o un planteamiento de reformas organizativas para la gestión de los servicios públicos. Lo más importante del conjunto de medidas es el anuncio de Queipo de realizar la mayor rebaja fiscal de la historia de Asturias.
La alternativa de Queipo empieza por la fiscalidad, un asunto mil veces discutido con los socialistas, que genera malestar en la sociedad por los altos tipos impositivos de nuestra región. Reducir la presión fiscal es una tarea ineludible para relanzar Asturias. Estamos en el furgón de cola del crecimiento del PIB, año tras año, y hay que ir hasta Cataluña para encontrar una comunidad autónoma que tenga unos gravámenes tan elevados. Hemos ganado a pulso la etiqueta de Infierno Fiscal.
Queipo propone reducir los tipos impositivos en los tres primeros tramos del Impuesto sobre la Renta (0-12.450, 12.450-17.707, 17.707-33.007). Como últimamente se habló tanto de clase baja y clase media, podríamos decir que esta última empieza después del tercer tramo, así que la reducción de los tipos en esos niveles de renta no es tanto por argumentos económicos, sino por razones sociales. En la nueva dieta fiscal entraría la bonificación al 100% del impuesto sobre Sucesiones y Donaciones entre familiares directos. Desde hace muchos años, Asturias tiene los tipos impositivos más altos de España en este tributo. Gravar de una forma tan intensa las transmisiones de padres a hijos ha provocado manifestaciones delante de la Junta General del Principado. Anular ese impuesto es una demanda social. En la alternativa de Queipo también se propone eliminar progresivamente el gravamen sobre Patrimonio, entre otras rebajas fiscales.
Por sus intervenciones, el líder del PP es el diputado más crítico con la fiscalidad del Gobierno. Es un alivio bajar los tipos impositivos. Ahora bien, para hacerlo hay que meter tijera en el gasto o endeudarse hasta las cejas. Creo que hay mucho gasto prescindible; los anuncios realizados por Barbón, en el último pleno, implicaban nuevas dosis de gasto que llegaban a incluir ayudas imaginativas para llegar a fin de mes. Ese no es el camino, pero meter la tijera en el gasto, en nuestra tierra, no lo hizo ningún presidente. Un reto para Queipo.