Volotea, la aerolínea que tiene su sede social en Asturias, ha iniciado los trámites judiciales para acogerse al preacuerdo de acreedores. Una medida cautelar para evitar el concurso y defenderse de posibles ejecuciones. En consonancia con la medida tomada reduce capacidad prescindiendo de conexiones. Relativas a Asturias, desaparecerá el 2 de noviembre la línea con Madrid, de cuatro frecuencias semanales; el mismo destino tendrá la conexión Asturias-Mallorca, también con cuatro frecuencias semanales, que finalizará el 2 de octubre. La línea Asturias-Fuerteventura dejará de estar en la cartelera el 10 de octubre.
El 21 de septiembre, Volotea anunciaba una nueva conexión entre el aeropuerto de Santiago del Monte y el de Florencia. Con la nueva línea eran ya veinticuatro el número de destinos que se podían alcanzar desde Asturias. La oferta de la empresa desde la región supera los 1,2 millones de asientos.
Volotea es, con mucho, la principal aerolínea que opera en el aeropuerto de Asturias con diecisiete destinos nacionales y siete internacionales. Tiene más destinos que las otras siete compañías juntas que operan en Asturias. El 82% de las rutas regulares del aeropuerto (veintitrés de los veintiocho destinos directos) son servicios de Volotea. Es la única compañía que cuenta con una base operativa fija en nuestro aeropuerto, lo que supone la estancia estable de aviones y tripulaciones. Para el aeropuerto de Asturias, hay un antes y un después de mayo de 2015, cuando Volotea eligió a nuestra región como su primer base de operaciones en España.
Para Asturias cualquier contratiempo de Volotea es preocupante. En este caso estamos ante un preconcurso, algo mucho más grave que un contratiempo. La compañía tiene una deuda de 360 millones, 200 de los cuales son con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi). Como tantas otras aerolíneas le toca reducir vuelos, aligerar flota (44 aeronaves) y, probablemente, recortar puestos de trabajo (170 empleos directos y más de mil indirectos). La tendencia actual de las aerolíneas es reducir capacidad para hacer frente a las consecuencias de la guerra con Irán. La reducción de la oferta ha hecho que el precio del combustible para los aviones en Europa se haya elevado el 105% desde el inicio de las hostilidades. Ante un cambio tan brusco e inesperado no hay estrategia empresarial que resista. A posteriori es muy fácil hablar de la excesiva dependencia del refino procedente del Golfo Pérsico.