Concluida la legislatura toca preguntarse sobre el papel que hicieron los diputados asturianos en defensa de la región. Para valorarlo hay que hacer algunas consideraciones. El Congreso de los Diputados tiene 350 escaños y a Asturias le corresponden solo siete. En las primeras legislaturas teníamos diez escaños, pero la demografía declinante ha hecho que en la actualidad sean siete. Se puede argüir que el número es suficiente, similar al que tiene un partido como Junts que trae por la calle de la amargura al Gobierno ¿Por qué Junts puede condicionar los debates y las decisiones en la Cámara y los siete diputados asturianos no? Esta es una cuestión crucial: los representantes asturianos, o los andaluces, o los gallegos, están inscritos en grupos parlamentarios compuestos por diputados de todas las comunidades autónomas, así que los intereses de los grupos tienen prioridad sobre los de una región cualquiera. A ello hay que agregar que, de los siete diputados asturianos, dos de ellos pertenecen al PSOE, así que cualquier crítica al Gobierno no contará con el respaldo de ellos, que silenciarán cualquier actuación u omisión del Gobierno contraria a los intereses asturianos.
Por otra parte, los tres diputados del PP también darán prioridad a los intereses de su grupo y hay algún tipo de denuncias que están muy limitadas. Dicho de una forma más clara: los miembros del Congreso de los Diputados son más exponentes de un partido que defensores de una región.
A lo largo de la legislatura, nuestros diputados se interesaron por cuestiones industriales. Pidieron garantías para la ejecución de la reconversión siderúrgica, a través del hidrógeno, que conduciría al acero verde, algo que ningún gobierno puede asegurar porque depende de ArcelorMittal y los costes de la producción verde, a corto y medio plazo, son inasumibles. Igualmente se interesaron por el cierre de la división de automoción de Saint-Gobain. Cuestiones de distinta naturaleza, como la energía, las carreteras o la financiación autonómica también fueron objeto de interpelaciones por parte de nuestros representantes. Todo lo anterior forma parte de la rutina del trabajo parlamentario, teniendo como último destino, salvo excepciones, constar en las actas. Sin embargo, hay asuntos muy sensibles donde se echa de manos la falta de unidad de los diputados asturianos. Estoy pensando en el vial de Jove o en el peaje del Huerna. La falta de unidad nos deja inermes ante las cacicadas y abusos del poder.