Dos licitaciones realizadas por Cogersa, con fondos Next Generation, quedaron desiertas. Ambas estaban pensadas para desarrollar proyectos punteros del consorcio, como la ampliación de la planta de biometanización (procesa la fracción orgánica de los residuos domésticos y los lodos de las depuradoras) y los minipuntos limpios (contenedores con diversos orificios ideados para reciclar todo tipo de objetos). Al Principado lo que más le preocupa de las licitaciones fallidas no es tanto la renuncia forzada a desarrollar proyectos medioambientales relevantes, sino el dinero que se pierde. La prioridad es el dinero y la forma de evitar su pérdida es presentar, aprisa y corriendo, proyectos sustitutivos.
No es fácil porque es necesario que los proyectos sean ejecutados en un plazo tasado. En vez de la planta de biometanización, se licitarán áreas de compostaje doméstico y comunitario de biorresiduos y en vez de minipuntos limpios, más puntos limpios. Aunque parezca que es lo mismo, no lo es. Para finales de marzo ya tienen que estar definidas las actuaciones y su correspondiente respaldo financiero. A estas alturas no debe asustar al Principado la pérdida de fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). De los 160.000 millones que le dieron a España para el periodo 2021-2026, se ha renunciado al 70% de los préstamos, porque como indica la palabra «préstamo», ese dinero hay que devolverlo. Podíamos aspirar a contar con 83.160 millones, aunque nos conformamos con 22.800.
Sin embargo, pretendemos beneficiarnos del total de las subvenciones (80.000 millones), pero nos quedaremos en torno a los 55.000 millones, ya que en muchos casos no se cumplen las condiciones pactadas. Está bien buscar proyectos que sustituyan a los ya fracasados, pero estamos hablando de apaños. Supongo que no supone el mismo avance una planta de biometanización para los objetivos de Cogersa, que impulsar nuevas áreas de compostaje doméstico.
La oposición no puede dejar pasar el pufo de la licitación del proyecto de minipuntos limpios. Un verdadero escándalo, donde un aspirante a ganar el concurso tenía patentado un modelo de contenedor igual al que constaba en el pliego de Cogersa. Alejandro Calvo, presidente del consorcio, se atrevió a hablar de «proceso sin mácula», cuando se trataba de un traje a la medida. El daño que hacen ese tipo de actuaciones es inmenso. No lo remedian mil invocaciones impostadas a la transparencia. Así se forjan los batacazos electorales.