En el homenaje a Manuel Llaneza, una de las tres grandes citas del año de la familia socialista –las otras dos son Rodiezmo y La Camperona–, Adrián Barbón fue interrogado sobre las controversias en el seno del Gobierno de coalición, con IU recurriendo a la vía judicial para impedir la llegada de las universidades privadas a nuestra región. Sobre el recurso presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) contra la implantación de centros adscritos de las universidades privadas (Nebrija, Universidad Europea, Alfonso X el Sabio) en Avilés, Gijón y Oviedo, el presidente del Principado afirmó que «ya hemos sido muy claros». Ojalá fuera verdad.
Suscitado el debate en la Junta General del Principado, el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sanchez, afirmó que le corresponde a IU «ser quien evalúe y sopese bien tanto las consecuencias y el impacto público, como las consecuencias políticas que podría acarrear un recurso judicial contra una decisión del gobierno del que forma parte». El consejero, igual que ayer el presidente, evitan decir qué haría el Gobierno ante una actuación tan lesiva para sus intereses. A mí entender, no tendrían otro remedio que expulsar del Ejecutivo a Ovidio Zapico por manifiesta deslealtad a la institución de la que forma parte. Estoy convencido de que el recurso va a quedar en vía muerta por las consecuencias tan negativas que tendría para IU. Lo han utilizado como medida de presión, pero no pueden ir más lejos. No pensaba que IU tuviese tan confuso el funcionamiento interno de un gobierno de coalición, cuando el socio minoritario tiene un solo consejero, mientras el mayoritario cuenta con nueve consejeros.
Recurrir en esas circunstancias a los tribunales es descabellado. Las cuestiones relativas a la universidad las gestiona un consejero socialista y no cabe desde fuera ejercer un control sobre sus decisiones y, mucho menos, poner vetos. En todas las comunidades autónomas hay universidades privadas, así que carece de sentido rasgarse las vestiduras sobre una decisión que, en su momento, tomaron ya otros gobiernos autonómicos de distintos partidos.
Barbón, como siempre que tiene ocasión, cantó loas sobre el funcionamiento del Gobierno de coalición, «un oasis de estabilidad». No es el mejor momento para hacerlo con los choques entre socios (parques de baterías, eólica marina, Costco, universidades privadas, etc.) y las tres consejeras cesadas. Ahora bien, estoy de acuerdo en que a otros les va peor.