En el debate sobre la vivienda en Asturias hay dos posiciones, una es la que defiende la izquierda (PSOE, IU, la diputada Tomé), convencida de que el problema se resuelve con la intervención de la Administración. Por esa vía, en lo que va de mandato, se crearon 600 viviendas, 342 para jóvenes, y se piensa llegar a la cifra de 1.500. El Principado trabaja para dotarse de un parque público de viviendas destinado íntegramente al alquiler. En la misma línea, está en vigor el programa ‘Alquilámoste’, que intenta dar seguridad a los propietarios, encargándose el Principado de realizar una mediación compleja entre arrendadores y arrendatarios. A todo lo anterior hay que añadir otras medidas que barajan como poner una tasa a los grandes tenedores con viviendas vacías. Si la dificultad del acceso a la vivienda tuviera unas dimensiones reducidas, el voluntarismo de la izquierda, encargándose de controlar precios de venta, alquileres, promoción de vivienda, etc., serviría, al menos, para paliar la escasez, pero se trata de un problema de enormes dimensiones que exige aplicar soluciones a muy corto plazo.
María Calvo, presidenta de la Fade, ofreció una visión radicalmente contraria a la que pergeña el Principado. La clave está en la oferta. Según la líder de los empresarios, sin más suelo, sin incentivos fiscales, sin colaboración de la Administración pública con el sector privado, no se resolverá el problema. Desde las administraciones hay que dedicar todos los esfuerzos a incrementar la oferta, un objetivo que en la Ley de Vivienda se resuelve a base de promoción pública y parque de alquiler público. ¿En qué país de nuestro entorno el mercado de la vivienda funciona sobre esas bases? Y, encima, crean inseguridad jurídica.
Al referirse a la gestión urbanística, María Calvo señaló que la gestión de una unidad de actuación no puede suponer años de trámites administrativos. En noviembre se aprobó una ley que simplifica los trámites de la Administración, elimina trabas burocráticas y reduce plazos de planificación urbanística, pero la fuerza de la inercia será difícil de vencer, aunque estamos dispuestos a creer en milagros. La empresaria recomendó utilizar instrumentos que funcionaron en el pasado, como las ayudas a compradores y el apoyo a los promotores, hoy día inexistentes. El consejero de la Vivienda, Ovidio Zapico, hizo una afirmación rotunda: en la nueva ley se concibe la vivienda como un derecho, no como un objeto de especulación. Problema resuelto.