Acostumbrados a debates sobre asuntos tangenciales, esta semana quedamos gratamente sorprendidos porque se discutió sobre la gestión de la Dependencia y la ejecución de las inversiones presupuestarias. El primer asunto se dilucidó en el formato del «cara a cara» entre el presidente del Principado y el líder de la oposición, y el segundo se sustanció en dos ruedas de prensa consecutivas, la primera convocada por Álvaro Queipo y la segunda, a modo de respuesta, por Guillermo Peláez.
La cuestión de la Dependencia siempre fue una carga muy pesada para el Principado. En el Observatorio Estatal para la Dependencia, al finalizar el año 2011, Asturias recibía de nota un 2,5 mientras que Castilla y León y el País Vasco alcanzaban los primeros sobresalientes (yo les hubiera dado la matrícula de honor porque habían sacado un 10 sobre 10). Sólo Canarias y Valencia habían salido peor paradas que Asturias. En aquella época me impresionaron las diferencias.
Listas
En los últimos diez años, el avance del envejecimiento disparó la demanda y las listas de espera y el tiempo de tramitación aumentaron hasta crear malestar entre los aspirantes a recibir prestaciones y sus familias. Hay una realidad muy significativa: Asturias tiene un porcentaje alto de autofinanciación en la Dependencia, pero el sistema roza el colapso, luego el fallo está en la gestión.
Queipo leyó las cifras que facilitan el diagnóstico: 7.500 expedientes de Dependencia pendientes, 5.500 solicitudes iniciales sin resolver y la espera, de media, alcanza los 450 días. Y sentenció: «Han triplicado el plazo máximo legal. Lo que está haciendo su gobierno es condenar a los más vulnerables».
Al final se refirió al tema más candente, la transferencia de parte de la gestión de la Dependencia a los consistorios, aportando financiación el Principado. Los ayuntamientos más grandes se niegan a realizar una tarea que corresponde a las comunidades autónomas.
No entro a valorar si la propuesta de Marta del Arco es correcta o equivocada, pero lo que revela, de forma indudable, es que la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar está sobrepasada por la gestión de la Dependencia. Queipo pidió el cese de la consejera Marta del Arco.
Barbón no tenía fácil la defensa de la gestión de la Dependencia y, como primer argumento, sacó a relucir la pandemia y sus secuelas. Transcurridos seis años, la pandemia es objeto de estudio desde otras perspectivas, pero en la cuestión del acceso a los centros de día y los geriátricos carece de protagonismo.
Guerra
Reprochó a Queipo que no hubiera utilizado su turno para denunciar la actuación de Israel y Estados Unidos. Luego retrocedió hasta 2003 para recordar la guerra de Irak y la participación de España (se le olvidó decir que la misión de la Brigada Plus Ultra, con 1.300 efectivos, era «una misión de estabilización, ayuda humanitaria, seguridad y reconstrucción». Una función tan defensiva como la que va a desempeñar, ahora, la fragata Cristóbal Colón). En fin, como es bien conocido, no permitas que la verdad te estropee la pancarta.
El presidente no defendió a la consejera ni aportó pistas que permitan suponer que la gestión se va a agilizar en el medio plazo. El talón de Aquiles de la Dependencia asturiana son las listas de espera en las valoraciones y en recibir las prestaciones. Si no sirve la amenaza electoral para mejorar la gestión, será que no tiene remedio.
Veinticuatro horas más tarde, Queipo convocó una rueda de prensa para anunciar que el Gobierno de Barbón ha dejado sin invertir 1.300 millones que estaban presupuestados en lo que va de mandato.
En el último ejercicio, 2025, la ejecución de las inversiones se había quedado en el 56%. La falta de pulso en la gestión del presupuesto habría llevado a que 466 millones quedarán varados en un renglón de las cuentas regionales.
Suspensos
Puestos a señalar a las consejerías que dejan más recursos inmovilizados, citó en primer lugar a la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, cuyo titular es Ovidio Zapico, líder de IU. Sólo gastó el 33% del dinero que tenía asignado. Aunque la vivienda es la gran prioridad del personal en las encuestas, el equipo de IU dejó cien millones de euros sin destino.
Como habrá adivinado cualquier persona que haya leído la primera parte de este artículo, la segunda consejería en dejar los recursos sin gastar fue la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, que tiene en Marta del Arco, su primera responsable. Un ejemplo: de todas las inversiones previstas para los Establecimientos Residenciales de Ancianos (ERA), el 94% no se gastaron. Sin comentarios.
Guillermo Peláez convocó una rueda de prensa de réplica. Acusó a Queipo de «confundir cifras, fases presupuestarias y conceptos». Como cuestión principal adujo que Queipo analiza con los fondos europeos extraordinarios incluidos en el presupuesto, y el Principado no los incluye porque se pueden consumir en varios años. La realidad es que el tiempo para gastar los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) se agota y España va en cuarto lugar por la cola en gastar fondos asignados. Al final, la cifra real será muy inferior a la esperada. Hay que volver sobre este asunto para clarificarlo.