>

Blogs

Juan Neira

LARGO DE CAFE

EL CICLO ELECTORAL DE INVIERNO

Fin del ciclo electoral de invierno, con tres llamadas a las urnas consecutivas (Extremadura, Aragón, Castilla y León) que se saldaron con victorias del PP. Las convocatorias, dos de ellas anticipadas, respondieron a una estrategia de Feijoó para derrotar a los socialistas de forma repetida, creando una atmósfera muy favorable para las elecciones generales del próximo año.

La victoria del domingo pasado en Castilla y León fue la más satisfactoria para el PP, al alcanzar 33 escaños (el máximo que le otorgaban las encuestas). Obtuvo 56.000 votos más que en los anteriores comicios. El PSOE mejoró su último registro en solo 14.000 votos, y Vox en 19.000. El mejor resultado del PP, desde los comicios en Galicia de febrero de 2024.

El resultado tan favorable se debió, en gran medida, al estancamiento de Vox y a la ausencia de Ciudadanos. Casi coinciden exactamente la ganancia de sufragios del PP, con los que había alcanzado Ciudadanos en 2022. Castilla y León fue el último refugio del desguazado partido de Albert Rivera. Hace siete días dejó de ser partido parlamentario.
Vox
El frenazo de Vox, tras haber duplicado la cifra de diputados en Extremadura y Aragón, tiene que ver con el discurso y la estrategia de Santiago Abascal. Mantuvo una dialéctica agresiva con PP y PSOE, como si ambos estuvieran en un mismo partido. Al estilo de Julio Anguita, pero donde el califa de Córdoba hacía pedagogía, Abascal mostraba rechazo. El electorado de la derecha captó que Vox tenía como única meta restar votos al PP. Abascal es el único líder nacional que no hace política en clave de bloques, pretendiendo alcanzar el poder solo, subido a la creciente ola de la derecha radical. Las elecciones generales las podrá ganar un partido como hizo el PP hace tres años, pero el poder se alcanza con un bloque solidario. Por eso en Castilla y León el electorado reforzó al PP, frente a una fuerza como Vox, orgullosa de sus avances y obsesionada en mantenerse alejada del principal partido de la derecha. Las urnas le han devuelto a la realidad. Veremos si sabe asimilarla.

El PSOE cambió la dinámica de derrotas que le acompaña desde las últimas elecciones generales, con la excepción de Cataluña. En los últimos siete años había perdido 18 elecciones autonómicas. Alegría para la militancia y oxígeno para Sánchez.

La inflexión de la curva electoral se debió, en parte, a la campaña del ‘No la guerra’ que movilizó a las izquierdas, y al perfil de un candidato muy alejado del formato «sanchista». Apostar como ha hecho Pedro Sánchez, habitualmente, por ministros, como Pilar Alegría o María Jesús Montero, es un error ya que la sociedad española no tiene una gran opinión de la gestión de los gobiernos de Sánchez y ese criterio, o sentimiento, se proyecta sobre los ministros que son la imagen del gobierno.

El varapalo recibido por la izquierda radical convierte a ese manojo de siglas en fuerzas meramente marginales. Supongo que en los comicios andaluces o, quizás, en las elecciones generales, la extrema izquierda se presentará agrupada en una sola lista, de tal forma que solo haya dos opciones representando a ese espacio político, el PSOE y una coalición de IU, Sumar, Comunes, Podemos, etc.

Desde la aparición de un nuevo mapa electoral en 2015, con la entrada de Podemos y Ciudadanos en los parlamentos, se había mantenido un cierto equilibrio entre los dos bloques ideológicos que ha quedado roto en las tres elecciones de invierno. En todas ellas el bloque de la derecha aventaja en 15 o más escaños al de la izquierda. Y en más del 16% de votos.

En las elecciones generales, con estos precedentes, lo más probable es que la derecha tenga más votos y escaños que la izquierda, así que el problema de la derecha para llegar al poder no estará en las urnas, sino en la gestión del resultado de las urnas. En la gobernabilidad.

Cohabitación
La cohabitación del PP y Vox en un hipotético gobierno puede ser problemática, a la vista de lo sucedido en los dos últimos años en las comunidades autónomas donde gobernaron en coalición. Vox es intransigente en asuntos como la inmigración, el feminismo o la igualdad de género y en las competencias de las comunidades autónomas. Carece de flexibilidad para entender que la prosa del programa electoral debe adaptarse a las circunstancias del momento. PP y Vox no deben llamarse a engaño: el fracaso de ese hipotético gobierno de coalición, por incompatibilidad entre los dos socios, devolvería el poder a la izquierda por varios mandatos.

Las elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla-León guarda similitudes con los comicios asturianos. El electorado está muy envejecido. Hay un serio problema demográfico que se ha etiquetado como «la España vacía». No existe la interferencia de partidos nacionalistas, aunque en Aragón y en algunos territorios de Castilla y León hay un sano regionalismo o provincialismo. En todos está muy presente el sentimiento español.

Las elecciones en Asturias presentan algunas diferencias. En nuestra región hay un voto a la izquierda del PSOE que tiene peso suficiente para encaramar a sus diputados a los gobiernos. Los dos bloques están muy igualados en fuerzas hasta el punto de que en varias legislaturas desempató el Grupo Mixto, como en la actual. En Asturias hay tres circunscripciones electorales, primando el voto del medio rural. En las sesiones de investidura los diputados no tienen derecho a votar ‘no’. Igual esta vez hay sorpresas.

Temas

por JUAN NEIRA

Sobre el autor


marzo 2026
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031