Adrián Barbón ha afirmado que el objetivo de la investigación interna realizada por la Inspección General de Servicios (IGS) sobre la tragedia de Cerredo es «depurar todas las responsabilidades». Una meta distinta de la que anunciaba, veinticuatro horas antes, el consejero de Ciencia e Industria, Borja Sánchez, cuando decía que «lo que nos corresponde es analizar el informe e implementar esas recomendaciones». En la rueda de prensa de Sánchez en ningún momento empleó el verbo ‘depurar’, mientras que el presidente del Principado lo pone como el gran objetivo.
Como ya es habitual en las intervenciones públicas de Barbón concedió un gran espacio a la retórica. «En otras comunidades, ante hechos así, se opta por el silencio o tapar las cosas». Como habló de tapar entendí que se refería a Andalucía, en concreto a Adamuz (Córdoba), donde la investigación del accidente se alteró con una orden verbal de Adif (Ministerio de Transportes) de retirar los fragmentos del raíl, entre los que había soldaduras, y llevarlos a la base de mantenimiento de Ave. Más tarde el juzgado encontró 42 metros de vía retirada en Adamuz de los que Adif no había informado.
Barbón dijo que «en Asturias hacemos justo lo contrario: ordené investigación exhaustiva y llegar hasta el final». La investigación se anunció a los siete días del accidente y desde el Gobierno cantaron loas sobre la capacidad de los funcionarios de la IGS. El Gobierno llegó a llamarlos «fiscales». Sin embargo, cuando la oposición pidió la formación de una comisión de investigación parlamentaria, el Ejecutivo de coalición se puso a la defensiva. Una cosa es que investiguen subordinados del Gobierno y otra los diputados.
Llama la atención que el presidente hable de «llegar hasta el final», cuando ese final lleva, forzosamente, hasta la cúpula de la Consejería de Transición Ecológica, Industria y Comercio. ¿Cree Barbón que las irregularidades contenidas en el informe de IGS y, por encima de ello, todo lo que desveló la prensa poniendo negro sobre blanco, lo hacen unos funcionarios a espaldas de la cúpula de la consejería? Cuando la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, declaró que no sabía que en Asturias se extraía carbón, ¿eran los funcionarios del Principado los que se lo ocultaban?
Las consecuencias del accidente son irremediables, pero ahora ya sabemos demasiadas cosas como para cerrar el expediente cambiando de destino a unos pocos funcionarios.