Empieza otra semana con huelga de médicos. Los paros serán de lunes a jueves. Cada mes hay cuatro días de huelga, hasta junio inclusive. En todas las regiones hay acumulación de cirugías y consultas, así que, con los paros intermitentes, el trabajo aplazado crecerá. En Asturias hay 22.834 cirugías pendientes y 122.628 consultas hospitalarias. Los desfases entre la demanda de los pacientes y la atención de los galenos repercuten en la calidad del servicio público. En las encuestas el nivel de satisfacción de los usuarios es más bajo que en 2020. Un sector creciente de la población, con recursos para ello, se afilia a la sanidad privada. Pensemos en las consultas de médicos especialistas (la clásica consulta externa de los hospitales) con una lista de espera de 122.628 pacientes. En la Administración pública generalista se emplea la fórmula de «en tiempo y forma» como elementos que definen una actuación correcta. En el caso de la sanidad, con acumulación de trabajo, el tiempo, elemento clave para que la atención sea satisfactoria, se incumple de largo.
La huelga responde a la negativa del Ministerio de Sanidad de conceder a los médicos un Estatuto Marco específico, sin compartir con otras titulaciones. En el nuevo Estatuto Marco diseñado por la ministra, los médicos están en dos categorías, según sean especialistas o no lo sean. En la primera comparten estatus con biólogos, físicos o químicos, que sean especialistas. En la segunda categoría están los médicos sin especialidad, veterinarios, enfermeros especialistas, etc. La reivindicación de un Estatuto Específico la hacen los médicos basándose en tener más años de formación y un grado de responsabilidad mayor en actos clínicos. La profesión médica es muy corporativa, fruto de un sentimiento identitario muy fuerte que reconoce la sociedad: todo el mundo sabe lo que es un médico. Son muy sensibles a cualquier variación de su estatus.
Lo más lógico sería que la ministra, Mónica García, hubiera negociado una cuestión burocrática que no afecta al Gobierno, pero ella no ha movido un dedo porque no le afecta la huelga. La ministra echa un pulso a los médicos sabiendo que lo van a sufrir los gobiernos autonómicos y los ciudadanos porque son los que financian y usan la sanidad. En cuatro meses de huelga, Pedro Sánchez no ha dicho ni pío, porque los males de las autonomías no dañan su salud (política). La doctora García anunció que vuelve a la política madrileña para desplazar a Ayuso. No será con el voto de los médicos.