Rosa Díez visitó Asturias, la región en que tiene más influencia UPyD porque el escaño logrado en las últimas elecciones autonómicas decide quién tiene la mayoría en la Junta General del Principado. UPyD tenía en sus manos la llave del Gobierno y se la entregó al PSOE. Puede retirar, posteriormente, el apoyo a Javier Fernández, aunque nada indica que vaya a hacerlo, ya que mantiene un alto nivel de acuerdo con el Gobierno regional.
La líder del partido afirma que el bipartidismo tiene en España los días contados. Así lo indican todas las encuestas, donde mes a mes pierden apoyos el PP y el PSOE. Es la primera vez en la democracia que los dos grandes partidos nacionales se desgastan simultáneamente. La pérdida de intención de voto del PP es explicable por la catarata de medidas antisociales (subida de impuestos, bajada de subvenciones, recorte puestos en la Administración) que aprueba el Gobierno de Rajoy, pero la pérdida de respaldo al PSOE sólo se puede entender desde la perspectiva de encontrarnos ante una coyuntura excepcional que provoca un amplio rechazo contra los grupos identificados con el poder. El previsible crecimiento electoral de IU y UPyD nos llevará a una estructura parlamentaria muy parecida a la que hubo en las dos primeras legislaturas de la democracia, con UCD y PSOE, como grandes partidos, escoltados por PCE y AP. Dentro de dos años lo comprobaremos.
Rosa Díez considera que la reforma local esbozada por el Gobierno es una chapuza, y ve inevitable la fusión de municipios. En otro orden de cosas, rechaza que Rajoy premie a las comunidades autónomas que no cumplieron con el objetivo del déficit. En estas materias tiene UPyD un discurso firme. La reforma de la Administración Local que ultima el Gobierno trata de acotar la gestión municipal, manteniendo nominalmente los más de 8.000 ayuntamientos como referencia emocional para el vecindario pero desprovistos de competencias, que quedarían en manos de diputaciones y gobiernos regionales. Es mucho mejor la alternativa de la fusión de consistorios, aunque toda desaparición de ayuntamientos comporta costes políticos. En cuanto al déficit a la carta, carece de sentido si no se tratara de una maniobra política para reconducir a la Generalitat a la senda del Estado de las Autonomías. Es una pena que UPyD no disponga de un discurso sólido sobre la crisis económica.