En la Conferencia del PSOE, entre los debates sobre liderazgo y primarias, Javier Fernández logró el respaldo de toda la organización a su particular contencioso sobre la reforma electoral. La Conferencia del PSOE puso como condición para aprobar cualquier reforma que cuente con un respaldo superior a las mayorías de gobierno. Los socialistas exigirán la famosa mayoría reforzada de Javier Fernández para cambiar la ley electoral en España y en cualquiera de sus diecisiete comunidades autónomas. Hasta Susana Díaz, la nueva y rutilante estrella del firmamento socialista, ponderó la iniciativa de Javier Fernández. De reproducirse la discusión en Asturias, el presidente del Principado podrá decir que su partido no le permite rebajar el nivel de apoyo, porque es un postulado de obligado cumplimiento para todos los que están al frente de las administraciones. La propuesta es sensata, ya que la normativa electoral no puede variar según coyunturales mayorías de gobierno, pero entonces la FSA tendrá que confeccionar un manual para negociaciones con otros partidos, donde diga que cuando se cree una comisión parlamentaria para cambiar la ley electoral, cada novedad que se introduzca en la norma debe pasar el test de la mayoría reforzada, para que no se produzca el monumental sinsentido que supone aprobar el dictamen de la reforma, en comisión, y votar en contra del mismo en el plenario.
El PSOE fue el gran protagonista de la información política del fin de semana. Los principales líderes tuvieron que conceder muchas entrevistas y salpicaron los teletipos de declaraciones. Javier Fernández tuvo ocasión de abordar la candente problemática asturiana para decir que el proyecto de presupuestos de 2014 será muy parecido al de 2013, en filosofía y contenido: “no voy a sacar ningún conejo de la chistera”.
Parece que el presidente del Principado se acoge al silogismo. Premisa mayor, los presupuestos de 2014 serán como los de 2013; premisa menor, los de 2013 contaron con el apoyo de IU y UPyD; conclusión: los presupuestos de 2014 contarán con el voto de IU y UPyD. El silogismo parece hecho por un sofista, porque las cuentas de 2014 serán como las de 2013, pero la realidad de 2014 no es la de 2013. Hay una mayor necesidad de inversión y la prestación del salario social ha entrado en quiebra, como puede pasar con su proyecto de presupuestos.