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Juan Neira

LARGO DE CAFE

UN GRAN ESPECTÁCULO

Duro debate de investidura que puso a prueba a Patxi López, un hombre sencillo y afable, que se las vio y deseó para ordenar la discusión. Si nos pidiera un consejo, le recomendaríamos que abandone el estilo coloquial (hay que estar en la higuera para ponerse a tutear a Pablo Iglesias, que le siguió la bola, “querido Patxi”), adquiera un cierto hieratismo, propio del cargo, y niegue la palabra a cuanta mosca cojonera se la pida por alusiones. Si aun así persiste el aire de asamblea universitaria, puede llamar a Pedro Sanjurjo para que le de unas clases gratis, que para algo son del mismo partido.

Rajoy leyó un discurso demoledor, calificando de ficticia la candidatura de Sánchez, hablando de “farsa genuina” puesta al servicio de los “planes particulares” del candidato, para terminar definiendo a Sánchez de “bluf” y endosándole la etiqueta de “amenaza para los intereses de los españoles”. Tremendo. Sánchez contraatacó con el fracaso de Rajoy en la investidura, su rechazo al encargo del Rey, y el papel negativo y residual que ha jugado en los dos meses pasados. En la réplica, Rajoy se equivocó porque no tenía a mano un texto brillante como el escrito para la primera intervención por el “negro” de guardia en la Moncloa, y puso en el mismo plano al PP y a Podemos: “usted no quiso hablar con el PP ni se esforzó con Podemos; usted no se tomó en serio la única alternativa que era Podemos”.

Así solían acabar los debates de investidura, pero en esta ocasión por el mismo precio de la entrada había más espectáculo. Estuvo sensacional Pablo Iglesias. Buscó el escándalo y lo logró a través de una intervención muy bien estructurada, con un arranque antisistema, homenajeando a Puig Antic, para hacer un repaso a sus antagonistas, que empezó por el PP, “hijos políticos del totalitarismo”, llamando “jefe de escuadra” (Falange) a Rivera, y volviendo locos a los socialistas al relacionar a Felipe González con la cal viva (GAL). Al final, desde el escaño cerró la actuación dándose un beso ruso con el camarada de Compromís que dejó bizco a De Guindos. Albert Rivera habló desde el sentido común, sin papeles, reivindicando los valores de la transición, con críticas a Podemos y al PP. En el segundo turno sentenció a Rajoy: “usted no es creíble” Dijo unas frases en catalán y cuando un independentista gritó ¡visca Cataluña!, tuvo reflejos para responder, ¡visca Cataluña sin corrupción! Entramos en una etapa distinta.

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por JUAN NEIRA

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