El Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto de la ESO que regula cómo será esta etapa educativa (contenido, evaluación, promoción, titulación). Una vez aprobada la LOMLOE, el Gobierno empezó a desarrollar la ley a través de decretos que suponen un cambio radical de la Educación en España. No estamos en presencia de una reforma más o menos profunda, sino ante un cambio de paradigma revolucionario que no deja títere con cabeza. Desaparecen los criterios objetivos. Se podrá pasar de curso con todas las asignaturas suspensas, si el equipo docente (los profesores que dan clase en cada curso) considera que es lo más conveniente para el alumno. Es más, la repetición será una alternativa excepcional que habrá que justificar. En cualquier caso el número de suspensos no puede ser una variable a tener en cuenta para la promoción del alumno. Cabe cumplir los objetivos del curso con todas suspensas. Desaparecen las notas numéricas. Al dar el título al final de la etapa tampoco puede constar ninguna calificación.
A ver si nos enteramos: a partir de ahora todos los alumnos son igual de competentes. No se puede hacer discriminaciones porque es retrógrado. No habrá exámenes de recuperación. ¿Para qué se va a recuperar si se pasa de curso con todas las asignaturas suspensas? La ley permite que el título de la ESO se pueda obtener sin un solo aprobado. Una norma revolucionaria que dignifica la ignorancia y rehúye el conocimiento, el esfuerzo y la superación. Una ley igualitaria que toma como modelo al alumno desmotivado, refractario al saber, ajeno al estímulo, y lo sitúa como referencia para que el resto no lo deje atrás.
Para facilitar el giro hacia la ignorancia se prescinde de la teoría. Todo es práctico, pero no hablo de resolver problemas o trabajar en laboratorios, sino de tocar con las manos, manipular, hasta convertir el aula en una especie de programa de Masterchef. Quieren introducir conceptos económicos y llaman a la asignatura «Economía y Emprendimiento». Cuatro reglas para trabajar como autónomo cuando se titulen en la ESO. Van a estudiar «Memoria Democrática», «Ecofeminismo, Ética de los Cuidados». Materias duras.
El profesorado se queja porque del cuadro de asignaturas ha desaparecido la Filosofía. Podrán andar por la vida sin haber oído nunca hablar de Sócrates, Kant o Nietzsche. La ocultación de saberes es mucho mayor. Un desatino tan grave sólo la podrá parar el profesorado con los métodos que utilizó otras veces ante leyes mucho más benignas.