Para la presente década el Ministerio de Transportes tiene entre sus objetivos que el 10% del total de las mercancías se mueva por ferrocarril. Actualmente es el 5%. Para ello va a jugar la baza de las llamadas autopistas ferroviarias, utilizando métodos tan novedosos como cargar un tráiler entero en un vagón para realizar en tren parte del viaje. Para ello hace falta modificar los vagones, así como otras adaptaciones de la línea, de forma que túneles y puentes tengan la altura suficiente para que pase por debajo el convoy con la carga. El plan del Ministerio es introducir reformas en tramos correspondientes a diecisiete provincias, de esta forma todo el territorio nacional queda comunicado por las autopistas ferroviarias, menos el noroeste. El Gobierno justifica la marginación en que deja a Asturias, Galicia o Cantabria por la «búsqueda de la eficiencia y una priorización clara de las inversiones». Con la obligada excepción del País Vasco, la cornisa cantábrica queda para después del 2030.
Hasta aquí todo normal. Hace muchos años que somos segundo plato en materia de inversiones en infraestructuras. Nuestros gobiernos autonómicos no están sensibilizados con estas cuestiones, a diferencia de lo que ocurre en las regiones del Mediterráneo. Quizás en el asunto de la financiación autonómica sí estén mentalizados para defenderse de propuestas provenientes de las comunidades ricas que tienen intereses opuestos. Más allá de los gobiernos, el Noroeste no es capaz de formar un ‘lobby’ potente para hacerse oír en Madrid. En consecuencia, se dan las condiciones objetivas para que el Ministerio de Transporte nos deje fuera de las inversiones europeas en el ferrocarril. La marginación del Noreste no tiene coste político.
Ahora bien, una cosa es que nos discriminen y otra que se rían a la cara. Desde el propio Ministerio se nos dice que «si hay empresas interesadas y que se comprometan a funcionar como autopista ferroviaria se harán las adaptaciones de las líneas para que operen cuanto antes». ¿Acaso miraron en Burgos o Salamanca si había empresas interesadas o primero decidieron montar la infraestructura con dinero europeo y luego esperan la demanda de operadores? Para mayor escarnio nos ponen como ejemplo el eje Algeciras-Madrid-Zaragoza con la intención de animarnos, a ver si somos capaces de emular una línea de fuerza en el territorio como la que une al puerto de mercancías líder en España, la capital del Estado y la principal zona logística de Europa.