Tras la reunión de la Comisión Ejecutiva Autonómica de la FSA, Adrián Barbón dio la primera sorpresa del año al anunciar que la consejera de Derechos Sociales y Bienestar, Melania Álvarez, abandona el Gobierno y se incorpora a Las Cortes como senadora por designación autonómica. El hueco dejado en el Ejecutivo será ocupado por Vanessa Gutiérrez, que hasta ahora desempeñaba las competencias de Cultura, Política Lingüística y Deporte, como viceconsejera.
Ha transcurrido un tiempo muy breve de mandato para interpretar como normal o habitual la remodelación del Ejecutivo. Tras ser investido, el presidente Barbón dio muchas vueltas antes de anunciar el organigrama y la alineación del Gobierno. El organigrama fue revolucionario, al juntar dentro de las mismas consejerías competencias heterogéneas. En la alineación hubo una mezcla de continuidad y renovación, con un tratamiento especial para Melania Álvarez, programada para salir del Gobierno en dos tiempos. A finales de julio, cuando el presidente leyó la lista de nombres que iban a formar parte del Consejo de Gobierno, Melania Álvarez aparecía al frente de una consejería amputada: ya no iba a gestionar las competencias de vivienda, que pasaban a manos de IU. La consejera había fracasado en la tarea de gestionar las ayudas al alquiler de viviendas. A los dos años de realizar la convocatoria había un 70% de solicitantes que no habían recibido la subvención. En esta legislatura, todo lo relacionado con la vivienda está gestionado por Ovidio Zapico (IU), el político que más criticó la actuación de Melania Álvarez. Al empezar el mandato, también quedó despojada de la función de portavoz del Gobierno. Así se completaba el primer paso del abandono del Ejecutivo. El segundo se ha dado ahora prescindiendo de ella como consejera y concediéndole el honor de tener un puesto en el Senado. En el mismo escaño senatorial se suceden dos ex de Barbón: Enrique Fernández, antiguo titular de Industria, y Melania Álvarez, de Derechos Sociales.
La hasta ahora viceconsejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, asume las competencias de Derechos Sociales. Será consejera de Derechos Sociales, Cultura, Política Lingüística y Deporte. Barbón abandona las competencias en Cultura, que de forma optimista había asumido, y da paso a una ‘superconsejería’ para la que precisa poner al frente a una persona capaz de trabajar sin descanso. Acierta al elegir a Vanessa Gutiérrez, porque lo lleva en el ADN, como bien sabemos en esta casa.